Carta Pastoral a las Cofradías de Pasión – Siendo rico, se hizo pobre por nosotros

Ramón del HoyoMons. Ramón del Hoyo      Mientras algunos se empeñan en despreciar y hasta, si pudieran, desterrar la religión del ámbito público encerrándonos en nuestras casas y sacristías, es hermoso poder comprobar nuestra Catedral e Iglesias llenas de cristianos, de todas las edades, para iniciar el santo tiempo de cuaresma con el rito de la imposición de la ceniza y la celebración de la Eucaristía.

Los cofrades han de ver, como los demás cristianos, a este tiempo de cuaresma como “momento favorable y días de salvación” (cf. 2 Cor. 6,1-2). En la visión cristiana de la vida podríamos decir que cada momento es favorable y cada día lo es de salvación, pero la liturgia de la Iglesia refiere estas palabras del Apóstol San Pablo al “tiempo especial de la Cuaresma”.

Podemos entender este alcance precisamente desde la llamada que nos dirige la Iglesia en el austero rito de la imposición de la ceniza con las fórmulas: “Convertíos y creed en el evangelio” o “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”.

La ceniza, en efecto, nos recuerda nuestra propia fragilidad, que somos débiles y que necesitamos hacer una parada en el camino para reflexionar. Nos orienta hacia la conclusión de que tarde o temprano nos encontraremos con el Señor a través del paso de la muerte.

El punto de partida es convencernos, mirando con fe al Señor, de que necesitamos cambiar ciertas cosas o comportamientos en nuestras vidas, desde un sentido profundo, desde sus raíces, y no limitarnos a estos o aquellos comportamientos externos simplemente.

Hemos de mirar, con esperanza y confianza, al Dios misericordioso que nos entregó a su Hijo para nuestra salvación. A lo largo de la cuaresma, mediante la práctica de la oración, ayuno y limosna, hemos de “convertir nuestro interior” asemejándolo a la voluntad de Dios, dejándonos cambiar el corazón por la gracia de Dios.

Plegaria: que nos une al Señor para que nuestras vidas se centren en Él y nuestra escala de valores responda a sus prioridades, haciéndole el centro de nuestra existencia. Ayuno: que nos ayude a caer en la cuenta de que no necesitamos poseer muchas de las cosas que tenemos, poniendo en ellas nuestro corazón. Limosna: que es compartir con el hermano necesitado lo nuestro hasta que nos “cueste y nos duela”.

En el Mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma, que lleva por título: “Se hizo pobre (Cristo) para enriquecernos con su pobreza” (cf. 2 Cor 8,9) insiste, especialmente, en el amor de Dios, manifestado en Cristo, por cada uno de nosotros, para, desde ese mismo amor, y como respuesta personal acercarnos a la pobreza y miserias de nuestros hermanos.

“A invitación de nuestro Maestro, nos dice el Santo Padre, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas”.

Que el Señor os bendiga, y os acompañe siempre la intercesión de Nuestra Madre Santísima.

+ Ramón del Hoyo López

 Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.