Los Obispos de España visitan al Papa Francisco

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín     El próximo día 24 de febrero los obispos de España iniciarán oficialmente la visita “ad limina”. Es una visita que realizan cada cinco años todos los obispos del mundo con esta doble finalidad: venerar los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y encontrarse con el Sucesor de Pedro, el obispo de Roma.

No se trata de una visita, digamos burocrática, de tipo jurídico-administrativo. Tampoco está fundada exclusivamente en la eficacia pastoral. Sus raíces son mucho más profundas: el Papa y los obispos forman un Colegio, que sucede al Colegio de los Apóstoles, en el cual el Papa no es el “primero entre iguales” sino la Cabeza y el principio y fundamento visible de la unidad de la Iglesia. La unidad de la Iglesia no resulta de una especie de sinfonía conciliar de las diversas iglesias locales o diócesis; algo así como una cadena formada por anillos bien soldados entre si. La unidad tiene un nombre: Pedro, y una sede: la Iglesia de Roma. Eso explica que cada vez que celebramos la Eucaristía, obispos y sacerdotes decimos, en la Plegaria eucarística, que la celebramos “junto con nuestro Papa”. Esta unidad con el obispo de Roma une también a los obispos entre si y es requisito fundamental de su colegialidad.

Eso explica que las primeras huellas de la “visita ad limina” se remonten a las primeras comunidades cristianas. San Pablo, en su carta a los Gálatas, después de hablarles de su conversión en el camino de Damasco y del camino que ha tomado de evangelizar a los paganos, les dice: “Después fui a Jerusalén para consultar con Cefas, y permanecí junto a él quince días” (Gá 1, 18). El mismo gesto lo repite unos años más tarde: “Catorce años después volví de nuevo a Jerusalén, les expuse el evangelio que predico a los paganos… para no hallarme en riesgo de correr o haber corrido en vano” (Gá 2, 2). Desde entonces hasta hoy, de una u otra forma, los obispos se han encontrado periódicamente con el Papa para estrechar los vínculos de comunión en la fe, en los sacramentos y en la caridad. Actualmente se hace cada cinco años.

¿De qué hablamos los obispos con el Papa y los órganos de gobierno que le ayudan? Fundamentalmente damos una información muy detallada de la situación de la diócesis en todas sus estructuras y estamentos. Por ejemplo, hablamos de los sacerdotes, del Seminario, de las vocaciones consagradas, del matrimonio y de la familia, de la catequesis, de la vivencia de la caridad, de la situación económica de la diócesis, etc. etc. No es que tengamos que rendir cuentas, sino que hacemos un intercambio fraterno, donde ponemos a disposición del Papa y sus órganos de gobierno la realidad global de cada diócesis, para que él esté informado con verdad y pueda aconsejarnos lo que más nos conviene, teniendo en cuenta que la Iglesia es una y que todos los obispos y el Papa servimos al único y supremo Pastor: Jesucristo.

En la presente visita, la archidiócesis de Burgos con Palencia, Soria, Vitoria, Bilbao y la de Navarra seremos los primeros en hablar con el Papa. Lo haremos el próximo 24 de este mes de febrero. Yo he visto al Papa Francisco en varias ocasiones. La más reciente el pasado día 1. Sin embargo, esta es la primera visita “ad limina” que realizo con él. Me gustaría sacar de ella mucho fruto espiritual y pastoral tanto para mí como para toda la diócesis.

Por eso, me atrevo a pediros a todos los católicos de Burgos, especialmente a los sacerdotes, seminaristas, religiosas y religiosos, laicos de los diversos movimientos y asociaciones, y cristianos practicantes que pidáis mucho estos días por mí y por todos los obispos de España para que recojamos mucho fruto de esta visita apostólica al Papa. Os lo agradezco de antemano, pues estoy seguro de vuestra oración y de vuestros sacrificios por esta intención.

+Francisco Gil Hellín,

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.