Carta a los sacerdotes diocesanos – Los Ejercicios Espirituales: tiempo de gracia y conversión

Mons. José Leonardo LemosMons. Leonardo Lemos     Mi querido hermano sacerdote: La Iglesia Diocesana, Madre, Maestra y Servidora, a veces con bastante esfuerzo, organiza a lo largo del año tandas de Ejercicios Espirituales para sacerdotes, lo hace con la finalidad de que todos, anualmente, aunque muchas sean las ocupaciones pastorales, podamos participar en estos medios que la Iglesia organiza para nuestra formación humana, espiritual y pastoral. Debemos convencernos de que estos días de retiro son imprescindibles para nuestro bien.

Del 16 al 21 de febrero, en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales, en días previos al inicio del tiempo cuaresmal, se os ofrece otra oportunidad.

El papa Francisco, en su bellísimo y pragmático mensaje para la cuaresma nos presenta una reflexión sobre la miseria –que no es pobreza-, y nos habla de tres tipos de miseria: material, moral y espiritual. Afirma que la miseria espiritual nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Jesucristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso.

En ocasiones se oye decir que no necesitamos los Ejercicios Espirituales, cuando afirmamos esto, corremos el riesgo de reducir toda nuestra existencia a pura funcionalidad y activismo, y puede avocarnos a situaciones muy
complejas que nos pueden alejar del gran plan de Dios sobre nosotros: la santidad.

Esta miseria espiritual, dice el Papa, va unida a la miseria moral que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado, dice Francisco en el mensaje para la cuaresma. También nosotros, los sacerdotes, debemos
cuidarnos y concedernos la atención que merecemos para estar a punto, y ser así unos testigos alegres del Evangelio de Jesucristo. Si dejamos el cultivo de nuestra vida espiritual y no le damos importancia a los medios que nos ofrece la Iglesia para ser mejores, corremos el riesgo de que se pueda hacer realidad lo que el papa Francisco nos dice en el mensaje antes mencionado: La miseria moral consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros tienen dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía!.¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza!

Nosotros, los que hemos recibido el don del ministerio sacerdotal, no somos mejores o peores que los otros, somos personas de carne y hueso, y si no nos cuidamos nos puede pasar lo mismo que a los demás. Los Ejercicios Espirituales anuales y la asistencia a los retiros mensuales nos ayudan a alejarnos de lo que puede llegar a ser, en palabras de Francisco, un suicidio incipiente que terminará avocándonos a la desilusión, al desencanto, a la pastoral del lamento o, lo que es peor, a la perdida de la esperanza.

Te ruego, pues, mi querido hermano, que si todavía no has hecho tus Ejercicios Espirituales anuales, asistas a esta nueva tanda que tendrá lugar en nuestra casa Diocesana de Ejercicios. Puedes estar seguro de que será la más rentable inversión de tiempo que puedas realizar.

Os encomiendo a Jesús y a su Madre Santísima.

+ J. Leonardo Lemos

Obispo de Orense

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
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Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.