Un mundo nuevo, proyecto común

Mons. BarrioMons. Julián Barrio    Queridos diocesanos:

Al tener que recordar todos los años que hay casi 870 millones de personas hambrientas y malnutridas, entre ellas muchos niños, puede dar la impresión de que nos hemos resignado a la situación del hambre en el mundo.
Nada más lejos de esta realidad. Se trata de concienciarnos nuevamente de que no debemos ahorrar esfuerzo alguno para que llegue el momento de que no tengamos que aludir a ella. El punto central siempre es el mismo: reconocer los valores fundamentales de la persona humana, favorecer el respeto de su dignidad, y defender que el derecho a la nutrición es parte integrante del derecho a la vida de cada ser humano.

El hambre, problema lacerante

El hambre, vergüenza injustificable desde todos los puntos de vista, es un problema tanto más lacerante cuanto que no viene causada por la escasez material sino por la insuficiencia de recursos sociales, es decir, por la
falta de un sistema de instituciones económicas capaces de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad política nacional e internacional. «El desperdicio de alimentos no es sino uno de los frutos de la cultura del descarte que a menudo lleva a sacrificar hombres y mujeres a los ídolos de las ganancias y del consumo; un triste signo de la globalización de la indiferencia, que nos va acostumbrando lentamente al sufrimiento de los otros, como si fuera algo normal»1.

Un mundo nuevo con la colaboración de todos

Este año Manos Unidas pone ante nuestra consideración el objetivo de lograr un mundo nuevo con la colaboración de todos. Hablamos tantas veces de esto que nos puede parecer una utopía inalcanzable, y sin
embargo no lo es. Viviendo la paz, realizando la justicia social y ejerciendo la solidaridad podemos ir consiguiendo un mundo nuevo. La fuerza vivificante de la gracia de Dios y de la luz de la fe nos impulsa a comprometernos en la construcción de un nuevo orden mundial fundado sobre relaciones éticas y económicas justas, con la conciencia de ser “familia” llamada a construir vínculos de confianza y de ayuda mutua. Una humanidad unida podrá afrontar las condiciones de pobreza humillante en que viven millones de seres
humanos2.

Hemos de dar asistencia a los que la necesitan siguiendo las indicaciones de Jesús como son dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo… (cf. Mt 25). En el juicio final
contará el haber hecho algo por los necesitados. Además de esto nuestra preocupación debe ser el lograr que los pobres sean capaces de valerse por sí mismos y no sean dependientes permanentes. Para conseguir esto es necesario erradicar las raíces de las causas que generan estas situaciones haciendo que las estructuras sociales, políticas y económicas tengan una configuración más justa y solidaria. Por otra parte esto nos exige vivir la fraternidad, dando la vida para que otros tengan vida, recordando lo que nos dice san Pablo: “Y si repartiera
todos mis bienes entre los necesitados…, si no tengo amor, de nada me serviría” (1Cor 13,3). Es necesario «educarnos en la solidaridad, redescubrir el valor y el significado de esta palabra tan incómoda, y muy frecuentemente dejada de lado, y hacer que se convierta en actitud de fondo en las decisiones en el plano
político, económico y financiero, en las relaciones entre las personas, entre los pueblos y entre las naciones… Apoyar y proteger a la familia para que eduque a la solidaridad y al respeto es un paso decisivo para caminar hacia una sociedad más equitativa y humana»3.

Responsabilidad tuya y mía

Me pregunto y te pregunto: ¿qué podemos hacer tú y yo para que al menos, algunos no pasen hambre? No podemos remediar el hambre de todos, pero seguramente sí podemos ayudar a algunos cuyas situaciones son
muy precarias. “Cada uno de nosotros ¿no siente acaso en lo recóndito de su conciencia la llamada a dar su propia contribución al bien común y a la paz social? La globalización abate ciertas barreras, pero esto no significa que no se puedan construir otras nuevas; acerca los pueblos, pero la proximidad en el espacio y en el tiempo no crea de suyo las condiciones para una comunión verdadera y una auténtica paz. La marginación de los pobres del planeta sólo puede encontrar instrumentos válidos de emancipación en la globalización si todo hombre se siente personalmente herido por las injusticias que hay en el mundo y por las violaciones de los derechos humanos vinculadas a ellas. La Iglesia, que es «signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad
de todo el género humano», continuará ofreciendo su aportación para que se superen las injusticias e incomprensiones, y se llegue a construir un mundo más pacífico y solidario”4.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1FRANCISCO, Mensaje a la FAO 2013.
Arzobispo de Santiago

2Cf. BENEDICTO XVI, Mensaje “Urbi et orbi” en la Navidad de 2005. 3
FRANCISCO, Mensaje a la FAO 2013.
Arzobispo de Santiago

4BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada mundial de la paz 2009, 8.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).