Invitación a "perder el tiempo"

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol       El 11 de febrero de 1984, Juan Pablo II firmó su Carta Apostólica “Salvifici Doloris”, de la que estos días se cumplen 30 años.

El Papa quiso que se publicara tal día por ser la fiesta de la Virgen de Lourdes, pensando en tantos millones de enfermos que han acudido a rezar durante estos años, junto a la gruta desde que la Madre de Dios se apareció a Bernadette Soubirous, una chiquilla de 14 años, en 1858.

A lo largo de un siglo y medio de devoción a este santuario mariano, han sido muchas las curaciones experimentadas allí por peregrinos, pero –como señalaba el mismo Papa- estas manifestaciones del poder de Dios serán siempre excepcionales. “El poder salvífico de Cristo, propiciado por la intercesión de su Madre, es revelado en Lourdes particularmente en la esfera espiritual”.

No es fácil, sin embargo, distinguir siempre entre cuerpo y espíritu. Los médicos saben bien que los ánimos de una persona ayudan a recobrar la salud, y también es cierto que alguien que cuida su cuerpo está en mejores condiciones para desarrollar los frutos de su espíritu, en beneficio propio y de los demás.

La “Pastoral de la Salud” cumple esta función de ayuda a las personas enfermas, a las que se visita en sus casas, hospitales o residencias. Siempre con la mayor delicadeza y respeto por sus creencias, la Iglesia quiere acompañarles, ponerse a su disposición en lo que puedan necesitar, y reza por ellas para que recobren el bien tan preciado de la salud o para que acepten su enfermedad y dolencias con sentido cristiano.

Ciertamente no podemos sustituir al personal sanitario que les atiende, ni a las familias, cuando las tienen y se ocupan de estas personas, pero la experiencia nos dice cuánto valoran el don de la amistad, la generosidad de entregarles algo que es muy apreciado actualmente: el tiempo.

En este sentido, deseo rendir hoy mi homenaje a los agentes de la Pastoral de la Salud, que saben “perder el tiempo” con los demás, en el bien entendido de que es el tiempo mejor aprovechado, porque nada podemos hacer mejor que aquello que contribuye a provocar una sonrisa en los demás o a hacerles más llevadera una situación angustiosa.

Como Bernadette, acudamos a la Virgen, “salud de los enfermos”, para que nos ayude en esta tarea insustituible.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.