Campaña de Manos Unidas 2014

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

«Un mundo nuevo, un proyecto común» es el lema de Manos Unidas para la Campaña contra el hambre en el mundo de este año 2014. Un lema que nos pone en camino de la fraternidad universal, como condición y cualidad necesaria para crear condiciones de desarrollo en plenitud, fundamentado en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Este «mundo nuevo» es el objetivo que las Naciones Unidas se propone para el 2015 como meta que se puede y debe conseguir; viene a nuestra memoria la Encíclica «Caritas in veritate» de Benedicto XVI que invita a todos a realizar un esfuerzo común a implicarse en el desarrollo global como manifestación de la fraternidad a la que está llamada toda la humanidad porque, como escribe él, «el desarrollo de los pueblos depende, sobre todo, de que se reconozcan como parte de una sola familia que colabora con verdadera comunión y está integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro».

Ésta es la base real del desarrollo: reforzar los lazos de comunión y fraternidad entre todas las personas, respondiendo a las exigencias de la dignidad de la persona humana. Solamente en y desde la dinámica del amor podemos construir un mundo más plenamente humano. Sin embargo, siendo esto verdad, la realidad nos habla de otra cosa bien distinta pues en algunas regiones del planeta no se ha avanzado en este campo y no ha habido la cooperación compartida por todos para crear una verdadera alianza de todos los pueblos en el logro de este mundo nuevo.

La globalización ha creado oportunidades y plataformas para acabar con las injusticias y desigualdades pero la verdad es que las injusticias y desigualdades se han reconfigurado dando lugar a un mundo de pobres estructurales crónicos,enquistados en una vida infrahumana: un mundo individualista, de la comodidad y la satisfacción, un mundo de violencia activa y latente, de terrorismo, de trata de personas de explotación sexual infantil y femenina, traficantes de drogas y armas. Es verdad, por otra parte, que el mundo está receptivo a gestos y signos de esperanza que nos llevan a huir de la resignación que mata y nos mueven a convertir la indignación en oportunidades e iniciativas que mueven a millones de voluntarios, a miles de instituciones ejemplares, a movimientos y redes sociales a luchar por el bien común en todo el planeta.

Los desafíos en el logro de un nuevo mundo exigen el compromiso y la implicación de todos los países, ricos y pobres, de los organismos internacionales, de las organizaciones civiles y empresariales, así como la implicación activa de cada una de las personas. Todos debemos sentirnos llamados a crear este otro mundo; para ello, no podemos seguir como hasta ahora porque el mundo que hemos creado nos aplasta y nos agrede, nos exige más y más porque es un mundo fruto de un modelo de desarrollo basado en lograr el mayor beneficio con el menor esfuerzo en lugar de mirar y luchar por el bien de las personas.

Manos Unidas es, desde hace 50 años, generadora y acompañante en este proceso para lograr un mundo nuevo y mejor. Su alianza con los pobres tiene como base y fundamento la conciencia del Dios-amor, revelado en Jesucristo, que ilumina el qué hacer y el cómo hacer la acogida y el acompañamiento a los más pobres, a los últimos, a los más necesitados, aclarando el verdadero misterio de la dignidad y la igualdad de todos cuantos formamos la gran familia humana. Ésta es una llamada a todos los hombres de buena voluntad, no solo a los cristianos: es una llamada que corresponde a todos el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños y los ancianos que son los más frágiles.

Manos Unidas quiere seguir cuidando la apertura al otro, la sensibilidad ante el sufrimiento de la personas, sobre todo de los pobres, del que tiene hambre, sed, del oprimido, de aquél que le falta instrucción, está enfermo o marginado; en definitiva, quiere renovar el interés y la sensibilidad por la persona, independientemente de su sexo, raza, cultura y religión. Por eso, Manos Unidas está empeñada en lograr este mundo nuevo desde todos los niveles:

1. A nivel personal: luchando por humanizar las relaciones, cultivando la lógica del don, el cuidado del otro, la cultura de la familia, apoyando el consumo austero y creando en cada persona una conciencia de que hay algo que sí está en mi mano y que puedo hacer para lograr este mundo nuevo.

2. A nivel social y político: luchando para que en los países que reciben las ayudas se promuevan ordenamientos jurídicos que faciliten y potencien la participación y aportación al sector privado y de la sociedad civil; así como que mejoren en su gobernabilidad, para movilizar y gestionar los recursos de forma más efectiva y equitativa.

Manos Unidas lucha por un mundo en el que sea posible un verdadero desarrollo humano integral, en el que las relaciones entre culturas y religiones estén regidas por el diálogo fecundo, que sólo será posible si practicamos cada uno, día a día, el diálogo fraterno entre todos. Para ello, Manos unidas pide y reclama de todos un mundo nuevo abierto a los otros pues sólo en este mundo abierto a los otros, la familia humana podrá afrontar el desafío de acabar con la pobreza y el hambre desde un camino de desarrollo integral auténtico.

Sintámonos interpelados por la llamada que nos hace Manos unidas a cada uno y respondamos generosamente aportando lo que cada uno puede y debe; recordemos lo que decía San Agustín hablando de la salvación: «no todo depende de mí pero sí hay algo que depende de mí». Ojalá que, cuando se trata de lograr este mundo nuevo sin desigualdades, con un desarrollo integral auténtico, con la abolición de la vergüenza del hambre de seres humanos, sepamos que no todo depende de nosotros pero que sí que hay algo que depende de nosotros, de nuestra conciencia y de nuestra respuesta. Respondamos responsable y generosamente.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.