Las palabras ya no queman

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      He encontrado una reflexión que los jóvenes de «Cristianismo y Justicia» hicieron pública a finales de 2012, y he querido releerla a la luz de otras reflexiones del Papa Francisco llamando a vivir el Gozo del Evangelio (24-11-2013).

Ellos decían: ¡No queremos ser una generación perdida! Vivimos con dificultad la construcción de un itinerario vital con sentido a partir de una vocación discernida. Sentimos la necesidad de encontrar vías de implicación en la recuperación de ciertos valores y una visión humanizadora del mundo. Es más, constatamos que ya se están dando iniciativas locales, sencillas, de carácter colectivo y transformador que son anticipaciones de un futuro que está por venir. Desde aquí queremos hacer una llamada a la esperanza, a la alegría (que debería ser tan propia de los que nos llamamos cristianos) y caminar hacia nuevos horizontes…

Efectivamente, no somos una generación perdida: el sucesor de Pedro nos llama a querer compartir la pasión por Jesús y los hermanos, superando la tristeza individualista de los que se encierran en sus propios intereses sin dejar espacio para los demás. Será la manera de sentir renacer la alegría que hace latir nuestro corazón de entusiasmo para hacer el bien.

Pero es necesario que cada bautizado renueve el encuentro personal con Jesucristo o, al menos, tome la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descansar. La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría. Por eso hay que beber de verdad en la fuente del amor siempre mayor de Dios que se nos manifestó en Jesucristo.

La propuesta cristiana nunca envejece aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales. Si hace catorce meses, los jóvenes de Cristianismo y Justicia nos decían que la polarización ideológica hacía el diálogo es cada vez más difícil y la búsqueda de consensos una quimera; que la cultura líquida dominante (Bauman) ha vuelto aséptico el lenguaje habitual, haciendo que las palabras ya no quemen porque lo esencial ha perdido consistencia y se nos escapa entre los dedos; ahora, el obispo de Roma nos anima a volver a la fuente y a recuperar la frescura original del Evangelio, para que broten nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes y palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual.

Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene mejor camino que reconocer al otro y buscar su bien. La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. Cuando la Iglesia convoca a la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos este verdadero dinamismo de la realización personal: que nuestra vida se obtiene y madura a medida que se ofrece para dar vida a los demás.

En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y les infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia e incluso a contracorriente. Invoquémoslo hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente falto de alma.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.