Día de la Vida Consagrada 2014

Mons. BarrioMons. Julián Barrio     Queridos Miembros de la Vida Consagrada: El Año de la Fe, que hemos clausurado, tenía como objetivo reavivar nuestra fe, ver la realidad con la mirada esperanzadora de Jesús para ser centinelas en el corazón del mundo y permitir que la alegría del Evangelio comience a despertarse, “como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias”. Sin duda, “cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”1. Nos disponemos a esperar activa y confiadamente el Año dedicado a la Vida consagrada.

En este contexto celebramos esta Jornada con el lema: “La alegría del Evangelio en la Vida Consagrada”, y lo hacemos con una gran esperanza, abiertos a la fidelidad de Dios que siempre cumple sus promesas. Sedientos de Él, recordamos los versos del poeta Luís Rosales: “De noche iremos, de noche/ sin luna iremos, sin luna/ que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra”. Con frecuencia el papa Francisco insiste en que hemos de renunciar a “la mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, y que es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal”2. La identidad cristiana exige ser fieles a Cristo, sabiendo que “en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo” (2Cor, 4,10), escribe el apóstol Pablo. Así podrá manifestar: “Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2,19-20). Él es la persona de la que podemos decir: “Sé de quien me he fiado” (2Tim 1,12). Este es el proceso de un conocimiento que lleva al amor en su seguimiento para la difusión de la alegría del Evangelio.

Un verdadero mal que nos está afectando, es el vano intento de la autosuficiencia con que a veces se pretende programar la existencia sin sentirse amado por Dios. Esto produce una amargura que se refleja en nuestras actitudes. Nadie debe olvidar que “llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero”3. Sólo así se aviva la conciencia de que hemos de permanecer en Cristo que quiere que su alegría esté en nosotros y que nuestra alegría llegue a su plenitud (cf. Jn 15,11).

Es gozoso percibir que la Iglesia contribuye a hacer más humana la familia de los hombres y su historia. “Sabe bien que sólo Dios, a quien ella sirve, responde a las aspiraciones más profundas del corazón humano. Sabe también que el hombre, solicitado sin cesar por el Espíritu de Dios, nunca será totalmente indiferente ante el problema de la religión, como lo prueban no sólo la experiencia de los siglos pasados, sino también los múltiples testimonios de nuestro tiempo. Pues el hombre siempre deseará, al menos confusamente, saber cuál es el significado de su vida, de su actividad y de su muerte”4. Todos, pero especialmente los miembros de la Vida consagrada, hemos de saber que sólo dejándonos iluminar por la luz de fe y alimentar por la gracia, llegamos a descubrir realmente a Cristo y podemos actuar en su nombre.

Es importante mostrar cómo esta vida en el tiempo se abre a una plenitud que va más allá de la historia de los hombres y que conduce a la comunión eterna con Dios. Jesús no se presenta a la mujer samaritana simplemente como aquel que da la vida sino como el que da la “vida eterna” (Jn 4, 14). Los miembros de Vida Consagrada  han de estar al corriente de lo que pasa en la actualidad ya que el diálogo pastoral y evangelizador con el mundo exige conocer el hoy en que vivimos y ejercer sobre él la capacidad de discernimiento para escoger lo que parezca mejor sin dejarse impresionar por los alardes de la modernidad. Necesitamos un fuerte sentido de la historia y de la espera confiada. Hay que saber relativizar las críticas y los rechazos y hacer una lectura creyente de la realidad, sabiendo acompañar “para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana”5. Así se trasmite la alegría del Evangelio.

Alabamos y damos gracias a Dios por el don de este estado de vida, que pertenece a la santidad de la Iglesia. Rezamos por los miembros de la Vida Consagrada y valoramos vuestro testimonio en el seguimiento de Cristo con la práctica de los consejos evangélicos. Sé que amáis a nuestra Iglesia diocesana y la enriquecéis con vuestros carismas. Llegue a vosotros mi gratitud con mi felicitación por la contribución que hacéis a la misión de la Iglesia, mi exhortación a la esperanza en situaciones nada fáciles para vosotros y mi invitación a reafirmaros como testigos y promotores de la nueva evangelización según los carismas que habéis recibido del Señor.

Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).