La actividad política y el orden moral

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach     La actividad pública, como la política, no puede quedar al margen de las exigencias éticas. Hay unos principios propios de la conciencia cristiana que inspiran el compromiso social y político de los católicos en las sociedades democráticas. Ante la poca autoestima por lo que ha aportado la fe cristiana a la convivencia y al bien común, invitaría a leer el capítulo cuarto de la primera encíclica del papa Francisco, titulada La luz de la fe. En este capítulo escribe el Papa: «¡Cuántos beneficios no ha aportado la mirada de la fe a la ciudad de los hombres por contribuir a su vida en común! Por fe, hemos descubierto la dignidad única de cada persona, que no es tan evidente en el mundo antiguo. «Cuando oscurece esta realidad -de la fe cristiana-, «falta el criterio para distinguir lo que hace preciosa y única la vida del hombre. Éste pierde su lugar en el universo, se pierde en la naturaleza, renunciando a su responsabilidad moral, o bien pretende ser el árbitro absoluto, atribuyéndose un poder de manipulación sin límites».

Es conocido por todos el relativismo cultural que se manifiesta en la defensa del pluralismo ético, según el cual no existe una norma moral arraigada en la naturaleza misma del ser humano que haya de inspirar toda la concepción del hombre, del bien común y del Estado para que se promueva el bien de la persona y el ejercicio de sus derechos.

Ante esto, no podemos olvidar que hay unos principios morales objetivos y absolutos que se fundamentan en la dignidad, la intangibilidad y la libertad de la persona humana y en la salvaguarda de las exigencias éticas fundamentales para el bien común de la sociedad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, «la norma suprema de la vida humana es la ley divina, eterna, objetiva y universal». La ley moral natural se fundamenta, en última instancia, en Dios, y en primera instancia en el hombre, como ser espiritual, es decir, inteligente, libre y responsable. De este modo, incluso los que no admiten a Dios pero consideran que el hombre tiene un valor absoluto y debe ser tratado siempre como un fin y nunca como un medio, pueden aceptar los valores de la moral natural.

Todos los ciudadanos, y especialmente los políticos, deben contribuir a la vida social y política según la concepción de la persona y del bien común que consideren humanamente verdadera y justa, utilizando todos los medios lícitos que el orden jurídico democrático pone a disposición de todos los miembros de la sociedad. Si dictaran leyes injustas o tomasen medidas contrarias al orden moral, estas disposiciones no podrían obligar en conciencia.

Ningún político, pero menos aún un político cristiano, puede dejarse llevar por la idea relativista según la cual todas las concepciones sobre el bien del hombre son igualmente verdaderas y tienen el mismo valor. Esto no significa que los políticos católicos no sean libres en su actividad política, ya que están llamados a escoger, entre las opciones compatibles con la fe y con la moral, aquellas que mejor se ajusten a las exigencias de los derechos humanos y del bien común. Esto explica también que se puede dar una pluralidad de partidos en los que puedan militar los católicos para poder ejercer su derecho y su deber de participar en la construcción de la vida civil y democrática de su país.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
Acerca de Mons. Lluís Martínez Sistach 187 Articles
El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.