El domingo, fiesta de los cristianos

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     El domingo es una de las primeras y más originales instituciones cristianas por el hecho de que el Señor Jesús resucitó y se manifestó a los suyos «el primer día de la semana», como atestiguan los evangelios. Sabemos que el domingo, día del Señor, ha sido desde el principio un espacio gozoso para los cristianos y también que el domingo, y las fiestas del calendario cristiano, forman parte del patrimonio cultural de una fe que se ha encarnado en los pueblos de nuestra geografía europea y en todo el mundo.

Sin embargo, para muchas personas, el domingo es un día casi justificado sólo por la necesidad de recuperar energías para el resto de la semana, de descansar de algunos excesos, de cambiar de tarea, de estar con la familia o dedicarlo a sus «hobbies».

Sería bueno que los discípulos de Jesús viviéramos los días festivos de una manera testimonial, como espacios privilegiados para expresar nuestra identidad cristiana y, al mismo tiempo, manifestando nuestra solidaridad en Cristo con todos. El domingo y las fiestas cristianas poseen valores que son aceptados comúnmente por nuestra sociedad pluralista y secularizada. Han venido acompañando la existencia de las personas y de los pueblos, adaptándose al ciclo vital de la naturaleza y la evolución del conjunto de las distintas tareas que van construyendo la sociedad y dan un color particular a la vida. Este aspecto de nuestra cultura, originariamente cristiano, no siempre es percibido y valorado por influencia de un ambiente que parece querer eliminar del tejido social la referencia a Dios y a la trascendencia.

Hemos de compartir la alegría de las fiestas (cfr. Rom 12,15; Lucas 15,6.9) del calendario cristiano que jalonan el año y que tienen también la capacidad de dar una respuesta a la búsqueda de un significado para el ocio y el tiempo libre que sufre el hombre moderno. Debemos demostrar que si hacemos fiesta no es para entretenernos o pasar el tiempo, sino que poder vivir más a gusto y pasarlo bien es un don de Dios y como una inclusión de la eternidad en la vida de cada día. Los días festivos son oportunidades de vivir y experimentar la alegría como una prenda y anticipo de la felicidad plena que sólo se conseguirá más allá de las fronteras de este mundo, cuando las luchas darán paso a la paz, los recelos y los odios a la reconciliación, el dolor al consuelo y los esfuerzos de los hombres al descanso de Dios.

El día que Juan Bautista, diciendo «mirad el Cordero de Dios» (Jn 1,36), señaló la presencia de Jesús en medio de nosotros, abrió al mundo un camino de esperanza que tenemos que hacer más activa entre todos, viviendo con entusiasmo y testimoniando la propia fe sin complejos, amando al mundo y el tiempo que nos han tocado y luchando por mejorarlo.

Intentemos participar con alegría de esta presencia, de manera especial en la Eucaristía del Domingo, «EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA».

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.