Démosles acogida fraterna

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     Los inmigrantes no dejan de ser noticia por muchos motivos no siempre fáciles de objetivar pero, para la Iglesia, son hijos de Dios y la conciencia cristiana no nos permite mirar hacia otro lado ignorándolos y menos con el argumento de que también los de aquí tenemos problemas.

Puede que la intensidad de la inmigración haya disminuido en los últimos tiempos pero sabemos que, separarse de la familia, desarraigarse de la cultura propia, aprender una lengua desconocida, vivir con el sentimiento de que muchos desconfían de ti, debe suponer un sufrimiento con consecuencias difíciles de valorar.

Gracias a Dios son muchas las personas y grupos cívicos y eclesiales sensibles que brindan a los inmigrantes un trato digno y humano dándoles ayuda. Es de justicia reconocer que la conciencia social ha mejorado mucho en nuestras tierras. Pero todavía hay muchos que les miran sólo con curiosidad, con indiferencia o con recelo. Yen los encuentros de la Visita Pastoralhe podido comprobar que, lamentablemente, hay cristianos que también participan de los prejuicios comunes en nuestra sociedad.

En la Biblia podemos encontrar mensajes que nos dan luz y nos deben hacer pensar. Frecuentemente los inmigrantes son asociados a los huérfanos ya las viudas que, entonces, eran considerados los grupos más desprotegidos. Invitaría a leer algunos fragmentos del capítulo 24 del Deuteronomio, entre los más significativos. O el Levítico (19,33), donde Dios pide a su pueblo actitudes de justicia e, incluso, amor al inmigrante.

Por otra parte, conocemos muy bien las afirmaciones de Jesús (Mt 25,31-46) identificándose con los que tienen hambre o sed, los enfermos, los desnudos, los prisioneros… y los forasteros (inmigrantes).

Estamos, pues, ante una realidad ciertamente compleja, que también ha tratado muchas veces la Doctrina Social de la Iglesia (cfr. Gaudium et Spes 66, 68) y el Magisterio. Una realidad que no podemos dejar de lado ya la que sólo bastaría aplicar lo que llamamos misericordia y actuar en consecuencia, dejándonos afectar personalmente e identificándonos con estos hermanos y su problemática.

Los inmigrantes deben encontrar entre nosotros una acogida digna y, si hablamos de las comunidades de la Iglesia, un nuevo hogar. Necesitan lugares donde encontrarse y nuestros locales parroquiales o escolares pueden facilitar espacios donde compartir experiencias y apoyarse mutuamente.

Hay que abrir nuestros grupos y celebraciones o iniciativas catequéticas a los inmigrantes cristianos. Podemos promover espacios de diálogo y rezo con los cristianos de otras confesiones. E, incluso, los inmigrantes de religión no cristiana deberían poder encontrar en nosotros una mano tendida y la necesaria consideración a sus particularidades.

 

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.