La fraternidad, fundamento y camino para la paz

Mons. VivesMons. Joan Vives     ¿Cuál es el mensaje para el nuevo año del Papa Francisco? Su mensaje para la Jornada mundial de la Paz destaca este año que la vida plena tiene un elemento esencial, la fraternidad: ver a los demás no como enemigos o contrincantes, sino como hermanos a los que hay que acoger y amar. Y desde la fraternidad construir una sociedad justa y una paz estable y duradera.

Todos estamos llamados a construir una comunidad formada por hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan unos de otros. El Papa denunció desde la isla de Lampedusa, lugar de dolor y de muerte, donde llegan emigrantes y fugitivos de las opresiones del mundo de hoy, que hemos globalizado la indiferencia, y nos hemos habituado al sufrimiento de los demás, cerrándonos en nosotros mismos. Las numerosas situaciones de desigualdad, pobreza e injusticia que hay en nuestro mundo revelan no sólo una profunda falta de fraternidad, sino la carencia, y a veces la ausencia, de una cultura de la solidaridad. El individualismo, el egocentrismo y el consumismo materialista debilitan los lazos sociales y fomentan una mentalidad de «descartar» que lleva al abandono de los más débiles, los que son considerados inútiles, sean viejos, niños no nacidos, enfermos, personas dependientes… No queremos ver las injusticias y nos fabricamos teorías e ideologías que justifiquen nuestros egoísmos más negativos. En el Nuevo Año que estrenamos, hagamos sitio para esta vocación a la fraternidad y a la preocupación por los hermanos. Estamos hechos para la reciprocidad, para la comunión y para el don, creados con una dignidad inalienable, que todos debemos respetar y promover.

Inmersos como estamos todavía en una crisis económica de grandes proporciones, también descubrimos que la fraternidad es la premisa para vencer la pobreza. Convendría redescubrir la fraternidad en la economía. El hecho de que las crisis económicas se sucedan una tras otra, debería llevar a las oportunas revisiones de los modelos de desarrollo económico y a un cambio en los estilos de vida. Un cambio que reclama cesiones, renuncias, perder para que el conjunto gane, aportar justamente al bien común para que pueda ser redistribuido con justicia. También debe ser cierto que la crisis actual, con graves consecuencias para la vida de las personas, puede ser una ocasión propicia para recuperar las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la fortaleza. Estas virtudes nos pueden ayudar a superar los momentos difíciles y redescubrir los vínculos fraternos que nos unen unos a otros. Se necesita una conversión de los corazones que permita a cada uno reconocer en el otro a un hermano que me interpela y que tengo que acoger con todas las consecuencias.

Finalmente la fraternidad genera paz social, crea equilibrio entre libertad y justicia, entre responsabilidad personal y solidaridad, entre el bien de los individuos y el bien común. Y una comunidad política debe favorecer todo esto con transparencia y responsabilidad. El necesario realismo de la política y de la economía no puede reducirse a un tecnicismo privado de ideales, ignorando la dimensión trascendente de la persona humana. Cuando falta esta apertura a Dios y a sus leyes morales, cuando pretendemos decir nosotros lo que está bien y lo que está mal, toda actividad humana se vuelve más pobre y las personas quedan reducidas a objetos de explotación. La política y la economía necesitan estructurarse sobre la base de un auténtico espíritu de caridad fraterna y así podrán ser instrumentos eficaces de desarrollo humano integral y de paz social duradera.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

 

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).