Emigrantes y refugiados: hacia un mundo mejor

Mons. Julian LópezMons. Julián López    Queridos diocesanos:

El domingo 19 de enero tiene lugar la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Una Jornada que cumple cien años, pues se celebró por primera vez en 1914 por iniciativa del papa Benedicto XV. Como todas las jornadas eclesiales ofrece la oportunidad de ampliar el horizonte de nuestra celebración del día del Señor en la plegaria y en algunas ocasiones en la colecta. Esta vez se trata de la emigración, jornada a la que se ha incorporado más recientemente el problema de los refugiados.

El primero lo tenemos a la vista. Desde hace algunos años España se ha convertido en meta de gentes que buscan salir de la pobreza o asegurarse un futuro mejor. Actualmente en la provincia de León hay 24.879 personas extranjeras, de las que 11.412 en la capital, procedentes de Marruecos, Rumanía, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Senegal y otros países. Hay localidades donde la población inmigrante llega casi al 6 %. De España salieron también miles de emigrantes en las décadas 50 a 70 del siglo XX hacia Centroeuropa preferentemente. El fenómeno actual no es consecuencia sólo de la crisis económica de alcance mundial sino también de una mal entendida cultura del bienestar que nos hace insensibles ante el sufrimiento ajeno y lleva a la indiferencia hacia los otros, como denunció el papa Francisco en Lampedusa (Italia) adonde acudió a raíz de la muerte en naufragio de más de 300 personas. El mismo riesgo se da también en nuestras costas del sur y en Melilla con las personas que llegan en pateras buscando entrar en nuestra Europa rica y aviejada. A esto se añade el fenómeno de los pueblos y familias que todavía hoy, en Africa y en el próximo y medio Oriente, huyen de las guerras y se hacinan en campos de refugiados pasando mil calamidades. Basta ver los telediarios.

Y, sin embargo, en todas las situaciones se trata de personas con su dignidad y valores que merecen ser acogidas, respetadas, ayudadas y amadas tal y como señalan los mensajes del Papa y de la Comisión Episcopal de Migraciones para esta Jornada: jóvenes que buscan trabajo y que dan lugar a espacios nuevos de evangelización y de enriquecimiento espiritual de nuestras propias comunidades y parroquias, que una vez integrados aseguran nuestro propio futuro incluso pastoral. Pronto tendremos en León presbíteros procedentes de los países de la emigración. Esto es solo un ejemplo que hace realidad el slogan de la Jornada de este año: “Hacia un mundo mejor”.

Pero además, gracias a Caritas diocesana y a ACCEM (Asociación Católica Española de Migraciones) funcionan en León pisos y centros de acogida que atienden a una media de 50 personas al año, unObservatorio de la Inmigración integrado por 42 entidades e instituciones que trabajan de forma directa y transversal con la población inmigrante, unos equipos de voluntarios que ayudan en el idioma, la formación social, apoyo administrativo, etc. Hay que mencionar también las restantes instituciones sociales con sus comedores, centros de día, etc. Desde todas estas entidades se promueve la sensibilización de nuestra sociedad, los procesos de interacción positiva, la confianza, el respeto, la comunicación, la no discriminación, etc. Es importante destacar también la sensibilización educativa en los centros de enseñanza, llegando a la cifra de 600 alumnos al año. Por todo lo anteriormente expuesto ospido que no olvidéis esta palabra del Señor: “fui forastero y me hospedasteis” (Mt 25, 35).

Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella