Carta con motivo de la Jornada de Migraciones

Mons. MurguiMons. Jesús Murgui     Queridos diocesanos:

En este año que se conmemora el centenario de las Jornadas de Migraciones, la Iglesia nos convoca de nuevo a celebrarla el próximo 19 de enero con el lema “Emigrantes y refugiados: hacia un mundo mejor”. En nuestra Diócesis, siguiendo las indicaciones, que nos ha expresado en el mensaje para este año el Papa Francisco, queremos reconocer y vivir que la presencia de extranjeros, tan numerosa en nuestra tierra, nos ayuda a todos a propiciar un mundo mejor. La realidad nos habla, según los datos del I.N.E., que desde el año 2008 el número de extranjeros en nuestra provincia, se ha estabilizado, en torno a 460.000; continúa siendo el 24 por cien de la población total.

Alrededor de ese día, en vuestras Comunidades, celebraréis la Jornada con voluntad de promover no solo la acogida y la integración, sino también y fundamentalmente la comunión entre todos, voluntad que debemos reforzar al principio del año, para llenarnos y poder trabajar en esa dirección todos los días. La comunión es un concepto que expresa mejor nuestra pretensión de realizar, con la ayuda del Señor, aquello que observamos desde la fe en la realidad de nuestro Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Así lo pedía Jesús: ¡Padre que sean uno como tú y yo somos uno.! Jn. 17, 21. Una comunión en la que sin suplantarnos y respetando las propias identidades, el Espíritu nos impulsa a ir “haciendo un mundo mejor”.

El objetivo Diocesano para el presente curso nos invita a valorar y potenciar el carácter evangelizador de toda acción pastoral. En esta realidad de movilidad humana que vivimos en nuestra tierra, este objetivo, debe promover en nosotros un cambio serio de algunas actitudes de rechazo, exclusión, competencia…., presentes incluso en nuestras comunidades, y cambiarlas por una mirada que observe en el otro, sea de la nación que sea, la imagen de Dios, su rostro. Imagen que debemos mirar y al tiempo cuidar como un rostro al que ofrecer el Evangelio y que también a nosotros nos evangeliza, nos anuncia la buena nueva del amor de Dios.

Junto con el Papa Francisco, os quiero impulsar, a ver y ayudar a ver “en el emigrante y refugiado no sólo un problema que debe ser afrontado, sino un hermano y una hermana que deben ser acogidos, respetados, amados, una ocasión que la Providencia nos ofrece para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario, un mundo más fraterno y una comunidad cristiana más abierta, de acuerdo con el Evangelio. Las migraciones pueden dar lugar a posibilidades de una nueva evangelización.”(Mensaje Jornada 2014). A veces analizamos la movilidad humana sólo como un problema, y no como una gracia providencial que nos ayuda a abrir nuestra Iglesia y nuestra sociedad a realidades nuevas y a enriquecernos de la pluralidad de experiencias en la vivencia cultural y sobre todo religiosa de nuestros hermanos, en fin, a construir un mundo mejor.

No quisiera terminar esta carta sin hacer un reconocimiento y un encargo. Un reconocimiento a todos los que nos ayudáis a vivir desde la fe la realidad migratoria en nuestra Diócesis: Voluntarios, Agentes de Pastoral Parroquial de Migraciones, Personal del Secretariado Diocesano de Migración.

Y un encargo a nuestro secretariado Diocesano de Migraciones: Acercaos a la realidad de las personas, sobre todo jóvenes y padres de familia, que debido a la crisis o a otras circunstancias, han tenido que emigrar desde nuestras tierras a otros lugares y proponed líneas de acción pastoral, en contacto con las Diócesis de destino. Es necesario que también nos preocupemos desde nuestra fe por aquellos que han tenido que marchar a otros países, para que puedan llegar a la comunión que nosotros queremos propiciar con los que han venido y vienen a nosotros.

Deseándoos a todos una buena jornada los días 18 en San Pedro de Novelda y 19 de enero en vuestras parroquias, os llamo a ponernos todos bajo el amparo, protección e impulso de María de Nazaret, ella que emigró y fue refugiada con su Hijo y con José en Egipto y que es, Madre de las Migraciones.

Con mi bendición y afecto

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
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Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.