EPIFANÍA DEL SEÑOR – Fiesta de la luz

Mons. Vicente Jiménez ZamoraMons. Vicente Jiménez      El nombre litúrgico de la solemnidad del seis de enero, llamada por el pueblo fiesta de los Reyes Magos con su cortejo de regalos, es Epifanía del Señor. Epifanía es una palabra griega que significa manifestación. Para la Iglesia es una fiesta grande, en la que el Señor, luz de los pueblos, se da a conocer a todas las gentes de cualquier raza y color, representadas en aquellos tres Reyes Magos venidos de Oriente y guiados por una estrella.

La Epifanía es misterio de luz, simbólicamente indicada por la estrella que guió a los Magos de oriente en su viaje. Pero el verdadero manantial luminoso, el “sol que nace de lo alto” (Lc 1, 78), es Cristo.

En el misterio de la Navidad, la luz de Cristo se irradia sobre la tierra, difundiéndose como en círculos concéntricos. El primer círculo es la Sagrada Familia de Nazaret: la Virgen María y San José son iluminados por la presencia divina del Niño Jesús. El segundo círculo son los pastores: la luz del Redentor se manifiesta a los
pastores de Belén, que, advertidos por el ángel, acuden enseguida a la cueva y encuentran allí la “señal” que se les había anunciado. Un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (cfr. Lc 2, 12). El tercer círculo alcanza a los Magos, que constituyen las primicias de los pueblos paganos.

Testigos de la luz

En el contexto litúrgico de la Epifanía se manifiesta también el misterio de la Iglesia y la dimensión evangelizadora de los creyentes . Los cristianos desde nuestro bautismo estamos llamados a ser luz de Cristo y
testigos de la luz del Evangelio. La pena es que en ocasiones no lo somos. Por eso, J. Maritain decía: “El mayor obstáculo para el cristianismo son los mismos cristianos”.

Mahatma Gandi en su viaje por Europa decía también: “Los pueblos occidentales no han entendido ni testimoniado el evangelio del amor que Jesús predicó” y añadía: “Me gusta Cristo, pero no me gustan los cristianos”. Estas acusaciones nos deben interpelar.

El propio Concilio Vaticano II afirmó que a veces los creyentes con nuestras actitudes y conducta velamos, más que revelamos el genuino rostro de Dios (cfr. GS 19).

Todo en nosotros debe ser epifanía, manifestación de Dios, cuya visibilidad para el mundo pasa hoy por el testimonio evangelizador de los discípulos de Jesús, puesto que él, la imagen visible de Dios, no está ya en persona entre los hombres sino que ha confiado su evangelio a sus discípulos.

Si se desvirtúa nuestra sal, si se apaga nuestra luz, si no somos levadura que transforma la sociedad, ¿cómo serán visibles el rostro y los rasgos de Dios? El hombre que busca a Dios no va a encontrarlo hoy en las estrellas del cielo, sino a través de los cristianos, que dicen haberlo encontrado y visto. El mundo moderno necesita del
testimonio de los cristianos y de la coherencia de sus vidas. No hay otro medio de cumplir hoy nuestro cometido cristiano: ser testigos de lo invisible y de la luz de Cristo, haciendo presente a Dios entre los hombres.

+ Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.