La Fraternidad, fundamento y camino para la paz

Mons. Casimiro LópezMons. Casimiro López Llorente      Queridos diocesanos

«La fraternidad, fundamento y camino para la paz” es el título elegido por el Papa Francisco en su primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz que se celebra cada año el  uno de enero. El documento, fechado el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, consta de diez puntos, incluidos un breve prólogo y una conclusión, intercalados por dos citas bíblicas :“¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9)  y » todos vosotros sois hermanos» (Mt 23,8), y seis frases con atributos de la fraternidad: “La fraternidad, fundamento y camino para la paz”, “La fraternidad, premisa para vencer la pobreza”, “El redescubrimiento de la fraternidad en la economía”, ”La fraternidad extingue la guerra”, ”La corrupción y el crimen organizado se oponen a la fraternidad” y “La fraternidad ayuda a proteger y a cultivar la naturaleza”.

Con la elección de la fraternidad como tema central de esta Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco reitera su llamada a superar una «cultura del descarte»  y promover la «cultura del encuentro» para avanzar en la consecución de un mundo más justo y pacífico. La fraternidad se globaliza cuando nos educamos a pensar que todos somos hermanos, porque todos somos hijos de Dios, razón por la cual los bienes que hemos recibido en la tierra pertenecen a todos; en este sentido, la experiencia religiosa, en particular la cristiana, ayuda a globalizar la fraternidad.

La fraternidad es un don que todo hombre y mujer lleva consigo en cuanto ser humano, hijo de un mismo Padre. Frente a los múltiples dramas que afectan a la familia de los pueblos -pobreza, hambre, subdesarrollo, conflictos bélicos, migraciones, contaminación, desigualdad, injusticia, crimen organizado, fundamentalismos-, la fraternidad es fundamento y camino para la paz.

El Papa advierte que «la cultura del bienestar lleva a la pérdida del sentido de la responsabilidad y de la relación fraterna. Los demás, en lugar de ser nuestros ‘semejantes’, se convierten en antagonistas o enemigos, y frecuentemente son cosificados. No es extraño que los pobres sean considerados un ‘lastre’, un impedimento para el desarrollo». A lo sumo serán objeto de una ayuda asistencialista o compasiva; pero no serán vistos como hermanos, llamados a compartir los dones de la creación, los bienes del progreso y de la cultura, a participar en la misma mesa de la vida en plenitud, a ser protagonistas del desarrollo integral e inclusivo.

Por ello, la fraternidad, don y tarea que viene de Dios Padre, nos convoca a ser solidarios contra la desigualdad y la pobreza que debilitan la vida social, a atender a cada persona, en especial de los más pequeños e indefensos, a amarlos como a uno mismo, con el mismo corazón de Jesucristo. En un mundo cada vez más interdependiente, no puede faltar el bien de la fraternidad, que vence la difusión de esa globalización de la indiferencia, a la cual se ha referido en repetidas ocasiones el Papa Francisco. La globalización de la indiferencia debe ser sustituida por una globalización de la fraternidad.

Finalmente hay que recordar que la fraternidad toca todos los aspectos de la vida, incluida la economía, las finanzas, la sociedad civil, la política, la investigación, el desarrollo, las instituciones públicas y culturales. El Papa Francisco, al inicio de su ministerio, con este Mensaje que está en continuidad con el de sus Predecesores, propone a todos el camino de la fraternidad, para dar un rostro más humano al mundo y así más justo y pacíficado.

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Mons. Casimiro Lopez Llorente
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Nació en el Burgo de Osma (Soria) el 10 de noviembre de 1950. Cursó los estudios clásicos y de filosofía en el Seminario Diocesano de Osma-Soria. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de El Burgo de Osma el 6 de abril de 1975. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en 1979 la Licenciatura en Derecho Canónico en el Kanonistisches Institut de la Ludwig-Maximilians Universität de Munich (Alemania). En la misma Universidad realizó los cursos para el doctorado en Derecho Canónico. El 2 de febrero de 2001 fue nombrado Obispo de Zamora. Recibió la Ordenación episcopal el 25 de marzo de 2001. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos y Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.