Una Navidad Cristiana

Ramón del HoyoMons. Ramón del Hoyo    Suelen ponerse durante estos días, en las cadenas de televisión, películas, sobre todo americanas, en que se alude al espíritu de la Navidad.

Se pretende, al parecer, hacernos pensar claramente que en los días navideños deben reinar entre nosotros la concordia, la reconciliación, la generosidad, etc. Y uno se pregunta: ¿por qué sólo durante esos días y no durante todo el año?

También en nuestras ciudades y pueblos se rodea todo de un ambiente navideño: luces en las calles y comercios, belenes, árboles de Navidad, felicitaciones, regalos, comidas familiares y de amigos. Suelen aparecer también rasgos muy positivos de solidaridad, pero se impone, sobre todo, un ambiente fuertemente consumista, dándonos a entender que cuanto más consumamos más felices seremos.

Hace unos días me preguntó una niña, de unos doce años, en un Colegio de Jaén, después de haberme enseñado su Director los alimentos que habían entregado los alumnos y profesorado para repartirlos: “¿dónde están los pobres?”.

Importante pregunta de quien desee acercarse a la verdadera Navidad. Esta niña apuntaba a lo esencial.

Es tiempo ciertamente de especial alegría y de profunda reflexión.

De alegría para el creyente porque sabe que Dios no se ha limitado a enviarnos ángeles como mensajeros suyos y profetas que preparaban el inconcebible acontecimiento futuro de la Encarnación de Dios en el seno de una mujer, María de Nazaret. Es que vino a nosotros el mismo Dios haciéndose hombre, y desde entonces, la divinidad se ató a nuestra humanidad con lazos de amor tan fuertes que nadie podrá ya desatar.

Camina con nosotros. Dios y el hombre se encuentran. Dios bajó hasta nosotros para elevar nuestra dignidad a límites insospechados. ¡Cómo no cantar y alegrarnos ante este misterio de fe y de amor!

Días de Reflexión también. Dos viajeros de Nazaret de hace dos mil años, José y María, no encontraron posada en Belén, la ciudad de David. Tuvieron que refugiarse en una gruta habilitada para establo y, a María Virgen, le llegó allí la hora de dar a luz. Desprovista de toda asistencia, en la noche y en un albergue destartalado. Ahí va a nacer, ¡qué paradoja!, quien iba a ser la luz del mundo y el rey del universo.

Aquella cueva sería su palacio y, por trono, un pesebre. Sus primeros embajadores, unos pastores; más adelante serían ciegos, paralíticos, cojos y enfermos. Al final de su vida le coronan con espinas, muere en una cruz y, sobre ella, colocan un letrero para mofarse de él. Estaba escrito: “Éste es el Rey de los judíos”. Sin buscarlo, proclamaron su verdad.

Quienes creemos y seguimos a Jesús de Nazaret examinaremos estos días nuestra conciencia ante el Nacimiento. ¡Cuánto se aprende delante de tanta humildad, pobreza y sencillez! Es Dios hecho niño, indefenso y llamando a nuestra puerta para que le abramos nuestra casa. Ésta sí es la Navidad.

Es Navidad, sobre todo, para tantos hermanos nuestros desfavorecidos por la vida, pero con rostros propios. A ellos sí llegan, más que a nadie, los destellos de la luz de aquel portal.

Nos enseñan y animan a vivir sencillamente “para que ellos puedan, sencillamente vivir”.

Esta es la Navidad que deseo para todos, junto con mis felicitaciones que quiero hacer llegar a todos los fieles de Jaén, se encuentren lejos o cerca de nosotros; a los hermanos cristianos de otras confesiones; a los hombres y mujeres de todas las religiones y a todos los ciudadanos e inmigrantes, creyentes o no.

¡Feliz Navidad y un Año Nuevo colmado de las bendiciones de Dios!

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.