REFLEXIONES PARA EL ADVIENTO – La caridad y solidaridad ante la crisis económica actual

Mons. Vicente Jiménez ZamoraMons. Vicente Jiménez     El mi carta pastoral anterior reflexionaba sobre la sobriedad de vida ante la crisis económica. En la reflexión de hoy me voy a fijar en la caridad y solidaridad. El apóstol San Pablo nos amonesta en la carta a los Romanos: “Compartid las necesidades de los demás” (Rom 12, 13). La fe en Dios y su reconocimiento nos impulsa a no desentendernos de los demás, como respondió Caín (cfr. Gn 4,9). En definitiva, nos invita al amor, a la caridad y a la solidaridad. Cada uno de nosotros somos cuidadores de los otros hermanos de camino. Debemos compartir las necesidades de los hermanos en la familia de la fe y en la familia de la humanidad. El mismo Padre del cielo nos hace hijos y hermanos. Los bienes de la tierra están destinados a la humanidad entera, que debe ser como una familia.

La familia es un recurso insustituible en situaciones de crisis. Probablemente el momento presente haya despertado en muchos el sentido de familia, al tener que acudir a ella y experimentar su ayuda fundamental. El hogar es el cobijo en las situaciones de intemperie. Por ello, una lección que debemos recordar en la etapa que estamos atravesando debe ser el agradecimiento, la defensa y la protección de la familia.

¡Cuidemos esta comunidad de vida y amor, este techo protector en la salud y en la enfermedad, en el gozo y en la tribulación, en la cercanía y en la distancia!

Desde que la crisis comenzó a arreciar han surgido iniciativas encomiables tendentes a ayudar a las personas, y a paliar la penuria y sus consecuencias. La oración desencadena y promueve en nosotros el dinamismo de la caridad y de la solidaridad.

Los numerosos gestos, tan admirables que se están multiplicando entre nosotros, son como lámparas encendidas que nos marcan por donde debemos caminar. Una persona generosa estimula; una persona egoísta decepciona.

Sin desconocer la ayuda de otras instituciones y personas, debemos agradecer públicamente a Cáritas, Manos Unidas, Congregaciones religiosas, parroquias, asociaciones cristianas, cofradías, etc. su colaboración generosa y ejemplar. La colaboración de los cristianos debe ser transparencia de Jesucristo, Buen Samaritano.Por
supuesto, la atención más intensa a necesidades básicas y primarias de las personas no cierra la mirada al horizonte de al promoción social y de futuro. Junto con las familias, diversas instituciones de la Iglesia y de la sociedad prestan en la coyuntura actual una ayuda necesaria y muy apreciada socialmente.

¿Cómo no recordar a los numerosos voluntarios? Es motivo de satisfacción el que a medida que aumentan las necesidades haya aumentado también el número de voluntarios y la colaboración económica. Un voluntario social cristiano ejerce un servicio que procede de un corazón animado por la fe y por el amor de Dios y del
prójimo. En nombre de la Iglesia y de los beneficiados por este servicio, agradecemos su generosidad a todos los voluntarios.

+ Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.