Luz de Navidad

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell    Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Estamos viviendo intensamente el tiempo de Adviento como ocasión propicia para celebrar el gran misterio de la Navidad. Iluminados por la luz de la fe, sostenidos por el impulso de la esperanza, guiados por la Madre de la Esperanza, alentados por el amor para descubrir el rostro peculiar de cada uno de nuestros hermanos necesitados, nuestra condición de peregrinos ha quedado actualizada a lo largo de cuatro domingos de expectación, escucha y compromiso.

Hay muchas personas que, en estos días navideños, experimentan tristeza, nostalgia y depresión. Tristeza por la ausencia de muchos seres queridos; nostalgia por el tiempo pasado; depresión por no querer, ni saber, ni poder compartir la aparente alegría de estas jornadas festivas.

No puede haber tristeza donde se experimenta el gozo de sentirnos eternamente amados. De esta experiencia brota el manantial de la perenne alegría. Los seres queridos que ya no están entre nosotros han llegado definitivamente a la meta que será para ellos luz perpetua y descanso eterno en el amor.

No puede haber nostalgia donde se realiza una manifestación de sencillez, de pobreza y entrega en el humilde establo en el que Dios amanece a la humanidad para que la humanidad amanezca a un estilo de vida renovado. En Navidad, el Señor nos dice: ¡No temas! ¡No estás solo!

No puede haber depresión donde se necesita solidaridad; donde todas las manos son pocas para compartir; donde todas las voces son necesarias para anunciar la Buena Noticia; donde todos los ojos son imprescindibles para contemplar con estupor el nacimiento del Hijo de Dios; donde son precisos tantos gestos de fraternidad para valorar la dignidad única de cada persona.

Hay una alegría efímera, de colorines, de lucecillas, ligero resplandor de otra alegría más real, intensa y duradera: la alegría que procede del encuentro con el Señor, Dios con nosotros, que nace entre nosotros, por nosotros y para nosotros. Hay luces que se apagarán. Y hay una luz que no se extingue jamás. Una luz que brilla en nuestro interior y nos acompaña para siempre. Una luz que nace del encuentro con el Dios vivo y toca a cada uno de nosotros en lo más profundo.

¡Qué admirable acontecimiento! Navidad es un misterio de amor que nos envuelve, nos penetra, nos fascina y nos transforma.

Navidad nos invita a salir al encuentro del Señor que nace humilde, sencillo, pobre, rico en misericordia.

Quien se deja transformar en Navidad adquiere un nuevo modo de ver, de ser y de vivir.

En Navidad celebramos el amor de Dios que se hace solicitud concreta por cada persona. En Navidad agradecemos un designio de salvación que abraza a toda la humanidad y a toda la creación. En Navidad descubrimos que el Señor es nuestro centro, el objetivo de nuestra vida, la razón de nuestro ser, nuestro bien supremo, nuestra alegría y nuestra gloria.

¡Feliz Navidad!

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.