Sed fuertes, no temáis

Mons. Juan del RíoMons. Juan del Río       La pérdida de fundamentación de la propia existencia y de los actos humanos, crea un tipo de sujeto que como caña zarandeada, se inclina a una u otra parte. Esto lo confirma la realidad diaria, cuando vemos a personas que ante la más mínima adversidad, exigencia de sacrificio o cambios imprevistos, tienen miedo a tomar decisiones,  se sienten insatisfechos, suelen estar enfadados con todo el mundo, y hasta llegan a maldecir su propia existencia. ¿Qué revela eso? Sencillamente que nos encontramos ante un tipo de hombre sin armas morales que le estructuren interiormente, y son productos de la cultura hedonista dominante. Así, viven siempre a meced de los avatares humanos y cambian según el sesgo que toman los acontecimientos. Con este prototipo de ciudadano la sociedad se vuelve depresiva y no progresa.

La persona por naturaleza teme al peligro, las molestias y los sufrimientos. La virtud de la fortaleza requiere un sobreponerse a la debilidad humana, a no escucharse demasiado a uno mismo, a tener los ojos bien abiertos para constatar cuanto nos puede necesitar los demás. La Historia nos demuestra que es la vida ordinaria la palestra donde se forjan los valientes. Estos, no solo se encuentran en los campos de batallas, sino también en los pasillos de los hospitales o  junto a los enfermos, en los hogares probados por calamidades y en el quehacer social de la lucha por las causas nobles. Aquí tenemos el “crisol” por donde debemos pasar todos si pretendemos llegar a ser personas experimentadas.

Cuando somos probados en la tribulación, hay que actuar a veces con prontitud, siempre con discernimiento, en ocasiones con energía y nunca sin la paciencia que sabe sopórtalo todo  con un corazón magnánimo.  En esta tarea  hay que evitar dos extremos: la cobardía o el temor desordenado, y la temeridad que es tomar decisiones movidos por la necedad, la vanagloria o la soberbia. Pero lo más difícil es saber resistir ante el bien conquistado, a no dejarnos “comprar” o “adular” por aquellos que buscan la infidelidad a los compromisos adquiridos. Por eso, el martirio por la fe en Cristo es el acto supremo de fortaleza.

La apoyatura del fuerte no está en sí mismo, porque el voluntarismo nos saca a flote en ocasiones, pero no es permanente debido a la debilidad de la naturaleza. Nuestra fortaleza descansa y nace en Dios, por eso diría san Agustín: “si Dios retira su auxilio, podremos pelear, pero nunca vencer”. Aceptar este principio básico de la fortaleza cristiana, es difícil para el hombre mundano dominado por la autosuficiencia de la vida. Porque ello requiere, la humildad de alma y el habito de suplicar a “Quien todo lo puede”, como dice el salmista: “a ti recurro, fortaleza mía, porque tú, Dios, eres mi refugio”.

La virtud de la fortaleza está representada, en este tiempo de Adviento, en la figura del Bautista: “Pero Juan no era caña agitada por el viento, porque a él ni le hacía suave la adulación, ni áspero la difamación; ni las prosperidades le levantaban, ni le humillaban las adversidades. San Juan no era caña agitada por el viento, porque no se separaba de la rectitud por ninguna variación de las cosas” (san Gregorio Magno, Homilía 4 sobre los Evangelios).

En una sociedad donde con frecuencia aflora la indolencia, hay que rendir un homenaje a todos los “valientes de corazón”, que superando los respetos humanos o el miedo al “qué dirán”, se confiesan públicamente cristianos en medio de la increencia. A los que tienen el valor de decir “no” o “si” cuando se juegan su fama, trabajo o bienestar. A aquellos otros, que a pesar de ser estigmatizado como “antiguos”, optan por la fidelidad a las obligaciones contraídas. A tanto otros que  no quisieron vivir en la mentira, sino que amando la verdad, dan un testimonio singular de profunda humanidad.

+ Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
Acerca de Mons. Juan del Río 117 Articles
Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".