El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. YanguasMons. José María Yanguas   Queridos diocesanos:

Cuando estábamos a punto de comenzar el tiempo litúrgico del Adviento, que nos encamina y nos prepara a la conmemoración del misterio santo de la Navidad, el Papa Francisco nos regalaba la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, la “alegría del Evangelio”. Este documento del Papa representa, de una parte, la conclusión del XIII Sínodo Ordinario de los Obispos, celebrado en 2012. Pero el Papa, además de recoger en él la riqueza del trabajo realizado por los Padres Sinodales,  ha querido consultar a otras personas y manifestar, también, las preocupaciones que tiene en su corazón en este momento concreto de la obra evangelizadora  de la Iglesia.

Como se recordará, el Sínodo de los Obispos celebrado en 2012, se ocupó del tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Las así llamadas propositiones del Sínodo, lo que podríamos llamar el resumen de sus pensamientos y deseos, fueron oportunamente puestas en las manos del Santo Padre.

Mis palabras hoy, cuando aún no hemos tenido casi el tiempo para una lectura reposada del texto, no tienen más intención que la de presentarlo muy por encima, con el fin de que sirva como invitación a su lectura. Destacaré, por tanto, sólo lo que constituye la estructura del Documento, así como algunos aspectos generales que me parecen tener particular interés.

Como es sabido, Evangelii gaudium es el primer documento oficial del pontificado de Papa Francisco, ya que la encíclica Lumen Fidei fue escrita en colaboración con su predecesor, el Papa Benedicto XVI.

Es digno de notar que  el Santo Padre entregó el texto de la Exhortación Apostólica a 36 fieles, el domingo 24 de noviembre, durante la misa de clausura del Año de la Fe. Un modo de decir que el documento pontifico está dirigido a todos los cristianos sin distinción. El Papa desea que todos recibamos en primera persona sus palabras y que cada uno nos sintamos responsables personalmente de las mismas.

Se trata de un documento extenso, distribuido a lo largo de 288 puntos, estructurado en cinco capítulos precedidos de una larga presentación, que sirve para situarnos en la longitud de onda en que se mueve la Exhortación. El primer capítulo está dedicado a la transformación misionera de la Iglesia, que el Papa presenta como exigencia que no se puede postergar; el capítulo segundo aborda el tema de la crisis del compromiso comunitario, ocupándose, en concreto, de algunos de los principales desafíos que presenta el mundo actual a la acción evangelizadora de la Iglesia, así como de las tentaciones que acechan en estos momentos a los agentes pastorales; el capítulo III se ocupa del anuncio del Evangelio, centrándose en la homilía y en la actividad catequética; el cuarto capítulo  trata la dimensión social de la evangelización, y el quinto y último va dirigido a los “evangelizadores con espíritu”.

El Papa Francisco, ya en las primeras palabras del documento, pone de relieve el carácter de buena nueva del mensaje cristiano. El Evangelio es, en efecto, anuncio gozoso, anuncio de algo que llena el corazón de alegría. El Evangelio es, ante todo, anuncio de Jesucristo Salvador y Redentor del hombre. Desde la honda alegría que despierta en el corazón humano el encuentro con Cristo, buena nueva del amor infinito de Dios por los hombres, el Papa nos invita con su Exhortación a iniciar una nueva etapa evangelizadora “marcada por la alegría”. A la vez, señala los caminos que la Iglesia debe seguir para cumplir su misión en los próximos años: se trata de “nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”. Surgen, dice el Papa, “cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio. El Santo Padre nos invita, pues, a ser, sencillamente, una Iglesia discípula y misionera; a pasar de una pastoral de conservación a un pastoral decididamente misionera”. Como Iglesia particular de Cuenca no podemos desoír la llamada del Papa Francisco.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).