La fiesta de María Inmaculada

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach     Este segundo domingo de Adviento es la fiesta de la Inmaculada Concepción de María. Ella es una de las figuras centrales de Adviento. Por ello, recordarla, celebrarla, será una muy buena manera de seguir haciendo el camino de Adviento en espera de la venida del Señor. ¿Quién mejor que María nos puede preparar para recibir a Cristo?

El ángel Gabriel, en el momento de la Anunciación, saludó a María diciéndole «llena de gracia». A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María, llena de gracia por Dios, había sido redimida desde su concepción.

Esto es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el papa Pío IX: «La bienaventurada Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por una gracia y un favor singular de Dios todopoderoso, en virtud de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original».

Hay, en la historia de la salvación y en la vida de cada uno, una lucha trágica entre el bien y el mal. La refleja la primera lectura de la misa de hoy. La historia del pecado de Adán y de Eva por instigación del Maligno, y la presencia también de la mujer en la victoria del bien sobre el mal: «Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre su estirpe y la tuya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón».

María Inmaculada es la afirmación divina del triunfo del bien sobre el mal. En ella, que fue concebida sin pecado original y vivió sin pecado, se cumple el anuncio del libro del Génesis, llamado con toda razón el Protoevangelio, el anuncio y promesa del Salvador que nos viene por María.

El misterio de la Inmaculada Concepción está en función de la divina maternidad de María, que celebramos el día primero de enero, dentro del ciclo de celebraciones de Navidad y Epifanía. Ella está exenta de todo pecado porque ella trae al mundo, llevando a Jesús, un nuevo comienzo y una nueva luz, la plenitud del amor fiel de Dios. Como dice el papa Francisco, en su encíclica La luz de la fe, «la verdadera maternidad de María aseguró para el Hijo de Dios una verdadera historia humana, una verdadera carne, en la que morirá en la cruz y resucitará de los muertos». María es la puerta que nos anuncia la llegada del Salvador al mundo. Por eso, todo el tiempo de Adviento es un tiempo de carácter mariano.

Esta unión profunda del misterio de santa María y del misterio de Cristo es la razón por la que la Iglesia ha dado y da tanto relieve a la fiesta de la Inmaculada Concepción.

Reflejándose en María, las mujeres, las esposas y las madres realizan adecuadamente su gran vocación como lo hizo ella. Frente a un mal siempre presente en el mundo, la fe nos dice que, en María, en Cristo y por Cristo, el mal ya ha sido vencido y que la mujer está asociada al triunfo del bien y a una aportación positiva y humanizadora a la historia de la humanidad.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
Acerca de Mons. Lluís Martínez Sistach 187 Articles
El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.