Fiesta de San Francisco Javier

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez González   Evangelizar a todos

¡Es bueno que la Misión en la Iglesia y san Francisco Javier, en su fiesta, nos recuerden el deber que incumbe a la Iglesia de salir al mundo entero a anunciar a Jesucristo y su Evangelio! Evangelizar a todos los pueblos no es algo facultativo, sino la finalidad para la que la Iglesia ha sido fundada. “La Iglesia existe para evangelizar. Y si hablamos del compromiso apostólico de cada cristiano, decimos lo mismo: ha de abarcar y abrazar a todos los pueblos. Tienen derecho a conocer a Jesucristo y a encontrarse con El en una relación de amor. Es Dios el que confía la misión a la Iglesia, no la Iglesia la que traza su propia misión. Es cuestión de fidelidad a Dios y de sintonía con su amor a toda la humanidad. Si esto lo aplicamos a la Iglesia en Navarra, podemos decir que tenemos una responsabilidad en la evangelización del mundo entero. Jamás se ha de violentar la libertad de las personas o imponer algo a la conciencia de nuestros hermanos, sino proponer un encuentro amoroso con Jesucristo que nos ofrece su salvación a todos. Esto es reconocer su dignidad y, según Pablo VI, un homenaje a esta libertad..

La Iglesia es “sacramento para la salvación del mundo”. Pero para ello hemos de estar siempre en camino de conversión y renovación, siendo dóciles al Espíritu, que nos lanzará a la misión: “La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana. La fe se fortalece dándola. También nuestra Iglesia Diocesana se fortalece y sale ganando cuando hace posible que misioneros y misioneras puedan ir a otros países. La mirada hacia los hermanos nos ha de ayudar a descubrir el amor de Dios a la persona y a cada pueblo y a encontrar en el rostro de cada persona una llamada al mutuo respeto, al diálogo y a la solidaridad. Uno de los puntos clave de nuestra renovación en la Iglesia será favorecer y vivir el consejo evangélico de la pobreza. La Iglesia ha de estar atenta para vivir desde la pobreza y ayudar a los pobres. Hay una frase lapidaria del Beato Juan Pablo II: “Ha llegado el momento de hacerse realmente hermanos de los pobres en la común conversión al desarrollo integral, abierto al Absoluto” (Redemptoris Missio, 80). Que la Iglesia viva con la mirada puesta en las diversas necesidades del mundo contemporáneo falto de amor y de salvación. Que se haga “voz de los sin voz” y lleve sobre sus espaldas a los más desvalidos. Una Iglesia fiel a Jesucristo que pasó haciendo el bien.

La nueva evangelización nos espera

Es urgente, también en Navarra, encontrar el entusiasmo, del anuncio de Jesucristo. Ser sencillos, reconocer la realidad y llenarnos de ardor apostólico para transmitir la fe en Cristo. La Iglesia ha de ir hacia todos con la fuerza del Espíritu y seguir defendiendo proféticamente el derecho y la libertad de las personas de escuchar la Palabra de Dios, buscando los medios más eficaces para proclamarla, incluso con riesgo de sufrir persecución”. Esto nos exige una profunda renovación en los miembros de la Iglesia (Benedicto XVI Verbum Domini, nº 95ª). La Iglesia, segura en la fidelidad de su Señor, no se cansa de anunciar la Buena Nueva del Evangelio e invita a todos los cristianos a redescubrir el atractivo del seguimiento de Cristo. Hemos que hacerlo todo a la vez, teniendo en cuenta los dos ámbitos, sin descuidar ninguno. La nueva evangelización es necesaria y urgente, y también hace falta un compromiso decidido para la misión siendo testigos de esperanza para los que están fuera o alejados. La Iglesia no ha de limitarse a una pastoral de «mantenimiento» para los que ya conocen el Evangelio de Cristo. El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial. La Palabra de Dios es la verdad revelada que todo hombre necesita en cualquier época. Por eso, el anuncio debe ser explícito. Si nos encerramos en nosotros mismos y no nos abrimos a la misión universal tampoco haremos la nueva evangelización aquí. La misión debe continuar siendo una preocupación continua. Replegarnos en nuestras fronteras sería hacer inútiles los intentos de la nueva evangelización, que ha de estar abierta a los horizontes del mundo, con la mirada y la mentalidad de Jesucristo. Pidamos a San Francisco Javier que nos ayude a ser misioneros de la esperanza y entregar lo mejor de nosotros mismos por el bien de la sociedad y para que el Reino de Dios crezca en nosotros y entre nosotros.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Tudela

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Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).