Una tarea urgente y delicada

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      En todas partes se habla hoy de formación y de la necesidad de la formación permanente, de actualizarse, de ponerse al día… Ciertamente, la formación es una necesidad pero también es una tarea delicada, como podrán acreditar tantos formadores.

En la Iglesia, la formación concierne a todos los bautizados porque todos estamos llamados a ejercer un ministerio y, para hacerlo bien, necesitamos unir la reflexión y la acción: «¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y a ver si tiene para acabarla?» (Lc 14, 28).

En la Iglesia de Lleida, como en todas partes, nos esforzamos en preparar a los que llamamos agentes de pastoral y animadores de comunidad. Se trata de una formación para la Misión pero, aunque les dedicamos una atención particular durante al menos dos cursos, no intentamos formar especialistas sino acompañar a unos cristianos/as a conseguir una madurez particular consistente en armonizar mentalidad (actitudes) y acción (unidad de vida) en función de la Misión que deben desarrollar.

«La formación de los fieles laicos tiene como objetivo fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad cada vez mayor para vivirla, en el cumplimiento de la propia misión. Esta vocación y misión personal definen la dignidad y la responsabilidad de cada fiel laico y constituyen el punto de apoyo de toda la obra formativa, ordenada al reconocimiento gozoso y agradecido de tal dignidad y al desempeño fiel y generoso de tal responsabilidad» (Christifideles Laici 58).

Todos los dones que hemos recibido deben vivirse orientados al bien común, conociendo el mundo en que vivimos, meditando y buscando, a la luz del Evangelio, las actitudes que debemos tener y procurando responder con creatividad a las diversas situaciones para contribuir al crecimiento del Reino. Por ello, la columna vertebral de la formación cristiana es la Lectura creyente de los Signos de los Tiempos: o sea, aprender a discernir en cada situación qué respuesta debemos dar a las llamadas del Señor que sigue presente y actuante en la historia humana. Y un aprendizaje que debe hacerse en diálogo, en relación con los demás, en un espacio comunitario, procurando la unidad de vida en torno al Evangelio, creciendo en fraternidad y en un estilo de relaciones que ayude a crecer en comunión y en tendencia hacia la unidad. Esta manera de hacer es en sí misma ya un testimonio lleno de significado.

Estamos preparando un grupo de dieciséis personas y, el próximo mes de enero, queremos empezar una segunda promoción. Ciertamente, pedimos que los candidatos/as sean presentados por su comunidad cristiana. Esto puede parecer una cierta selección, pero no se trata de favorecer que algunos tengan mayor poder en la Iglesia porque saben más. Se trata de acompañar a personas con una cierta vocación y vinculación eclesial, ayudando a crecer en la vitalidad de su fe, a descubrir los talentos que han recibido de Dios, y encontrar ocasiones de ponerlos al servicio de los hermanos en una Iglesia cada vez más ministerial y corresponsable.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.