Jesucristo, Rey del Universo. Al finalizar el Año de la Fe

Antonio Mª Rouco VarelaMons. Antonio Mª Rouco Varela      El camino de la fe lleva al hombre que cree en la Palabra de Dios a una conclusión final: Jesucristo es el Rey del Universo. El verdadero creyente profesa y proclama que Jesucristo es el Rey del Universo como la suprema verdad que ilumina toda la existencia del hombre sobre la tierra: su origen, su fundamento, su destino, su fin último. Todos los grandes enigmas que envuelven la existencia humana y que el hombre con su sola razón no sabe ni puede resolver, quedan aclarados por Jesucristo “imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura” (Col 1,15). Hoy nuestro Santo Padre Francisco clausura el Año de la Fe, iniciado por su predecesor el Papa Benedicto XVI, el 11 de octubre del pasado año, en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. Un Año de la Fe que en Madrid hemos querido vivir con ánimo e impulso “misionero”, alentados por la experiencia espiritual y apostólica de la Jornada  Mundial de la Juventud Madrid 2011: “una verdadera cascada de luz”, “una estupenda manifestación de fe para España y para el mundo”, “una nueva evangelización vivida” (Benedicto XVI, Audiencia General, 24 de agosto de 2011; Discurso a la Curia Romana con motivo de las felicitaciones de Navidad, 22 de diciembre de 2011).

Con “Misión-Madrid” tratamos de responder a la llamada del Papa en el año 2012/2013 y nos proponemos seguir haciéndolo en el presente curso 2013/2014. Hemos hecho balance de los frutos de evangelización cosechados hasta ahora en nuestra Carta sobre “Un nuevo Curso Pastoral de la Misión-Madrid” del pasado 15 de junio. Ya inmersos en él con la intensa preparación de la misión en los Colegios y con las iniciativas emprendidas para dinamizar con un nuevo y fresco espíritu misionero, sobre todo a nuestras comunidades parroquiales, es bueno volver a plantearse la pregunta de si Jesucristo, el Redentor del hombre, el Rey del Universo, ha constituido el centro de nuestra vida espiritual, de nuestra acción pastoral y de nuestro testimonio cristiano en la sociedad y ante el mundo. Porque no podemos olvidar lo que Benedicto XVI advertía al convocar el Año de la Fe: “Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso cristiano, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como presupuesto obvio de la vida común. De hecho este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado” (Porta Fidei, 1). Y es negado en su núcleo y objeto central: Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre por nosotros, muerto y resucitado por nuestra salvación. El ateísmo y el agnosticismo contemporáneos incluyen en sus negaciones e “ignorancias” a Dios y a Aquél a quien ha enviado, a Nuestro Señor Jesucristo. Lo niegan e ignoran en la teoría y en la práctica. En el fondo intelectual y existencial de sus teorías y actitudes se esconde la afirmación del poder absoluto del hombre sobre sí mismo y sobre toda la realidad que le circunda sin límite de espacio y de tiempo, es decir, se encuentra la concepción y el ideal del “super hombre”, a quien estorba Dios y a quien estorba, muy especialmente, el “Dios con nosotros”, clavado y muerto en una cruz, resucitado y Señor de cielo y tierra. El fruto pastoral de toda evangelización y de cualquier empeño misionero de la Iglesia −con especial urgencia y gravedad en nuestro tiempo− tiene una medida y un punto de partida decisivo para que pueda lograrse, expresado lapidariamente por Pablo VI: “No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el misterio de Jesús de Nazareth, Hijo de Dios” (Evangelii Nuntiandi, 4). Anuncio de palabra y testimonio de vida que transparente la palabra de la vida. Anuncio, que le trasluzca a Él, el Redentor del hombre: a Él, ¡Jesucristo Rey del Universo!

La pregunta planteada, cuando estamos poniendo en marcha nuestro segundo año de “Misión-Madrid”, y en este Domingo, último del Año Litúrgico, en el que la Iglesia celebra la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, se nos llena de la plenitud del significado del Reinado de Cristo para nuestras vidas y las de todos nuestros contemporáneos: ¿es en Cristo, en quien enraizamos nuestro pensamiento, nuestra memoria, nuestra voluntad, por la fe profesada, confesada y vivida en la Comunión de la Iglesia? ¿Podemos afirmar sinceramente, sin reserva alguna, que es la Iglesia “el aire en el que mi fe respira y el suelo sobre el que se yergue”, que “Ella es propiamente la que cree”, que “la Iglesia cree en mí”? (Romano Guardini, Vom Leben des Glaubens, 133). Puesto que “lo que se comunica en la Iglesia, lo que se trasmite en su Tradición viva, es la luz nueva que nace del encuentro con el Dios vivo, una luz que toca a la persona en su centro, en el corazón, implicando su mente, su voluntad y su afectividad, abriéndola a relaciones vivas en la comunión con Dios y con los otros” (Papa Francisco, Lumen Fidei, 40).

 

He aquí, nuestro principal reto para la “Misión-Madrid” en el curso pastoral 2013/2014 en la perspectiva abierta por el Año de la fe, que hoy concluye, y actualizada por el Magisterio del Papa Francisco: ¡anunciar a Jesucristo y darlo a conocer con obras y palabras a los niños y a los jóvenes de Madrid!; ¡ofrecerlo de nuevo a las familias madrileñas como el infinita y tiernamente cercano en todas sus situaciones personales y sociales, dolorosas y problemáticas −aunque también en las gozosas y esperanzadoras− en las que se encuentran! “«¡Qué bien se está aquí!», poniendo a Cristo, la fe, la esperanza, el amor que él nos da, en nuestra vida”. Así glosaba el Papa Francisco para los jóvenes de la JMJ Río de Janeiro 2014, el Evangelio de la Transfiguración (Papa Francisco, Homilía en el acto de acogida de la Jornada Mundial de la Juventud, 25 de julio de 2013). Sí, una excelente exhortación para la “Misión-Madrid 2013-2014”, que cobra un relieve espiritual y apostólico y una amplitud y profundidad evangelizadora singulares contemplando a Jesucristo Rey del Universo y uniéndose a la plegaria de la Iglesia, dirigida al Padre en la Liturgia de su Solemnidad: “haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad  y te glorifique sin fin”.

Con María Reina, junto a su Divino Hijo, Madre y Señora nuestra, al pie de la Cruz, nos será fácil edificar y enraizar nuestras vidas y nuestro apostolado en Él, “firmes en la fe”. ¡Pidámoselo de corazón a esa Divina Madre, María, a quien invocamos en Madrid tiernamente como Nuestra Señora de La Almudena!

Con todo afecto y con mi bendición,

+ Antonio Mª Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
Acerca de Mons. Antonio Mª Rouco Varela 68 Articles
Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.