¿Y ahora que ha concluido el Año de la fe?

Mons. YanguasMons. José María Yanguas     Queridos diocesanos,

El pasado domingo, 24 de noviembre, concluyó el Año de la Fe que abrió sus puertas e inició sus actividades en octubre de 2012. Dábamos término a estos meses con una solemne celebración en las parroquias de la diócesis y, en Cuenca, con la Santa Misa que celebrábamos, ese mismos día a las 17.00 hs. en la Santa Iglesia Catedral con gran afluencia de fieles y sacerdotes.

Muchos han sido los dones y gracias que Dios ha repartido a manos llenas a lo largo de este año. No pocos los conocemos bien, otros, en cambio, los más numerosos sin duda, quedan en el interior de las conciencia.

Es difícil no recordar ahora, aunque sea brevemente, algunas de las actividades desarrolladas a lo largo de los meses pasados: el solemne y multitudinario Viacrucis por las calles de Cuenca, presidido por algunas de las imágenes sagradas de nuestro rico patrimonio “semanasantero”; las misiones populares tenidas en más de veinte pueblos y en las que han prestado su inestimable colaboración matrimonios, jóvenes, religiosas y sacerdotes, testimoniando, así, que la misión evangelizadora es tara de todos; las peregrinaciones diocesanas a Tierra Santa y a Roma, “lugares” por excelencia de nuestra fe, que han constituido una rica experiencia de fe y de eclesialidad; las numerosas representaciones del “musical” Juan Pablo II,  que ha acercado a la vida del Beato  Juan Pablo II a millares de personas, sobre todo jóvenes; las I Jornadas de Católicos y Vida Pública; el estudio de las principales documentos del Concilio Vaticano II en los encuentro de formación permanente del clero; el nuevo impulso dado la pastoral universitaria; las varias iniciativas en el mundo de la caridad…

¿Y ahora que concluye el Año de la fe? Es evidente que con la celebración del próximo domingo se concluye este Año especial. Este hecho no debe, sin embargo,  despertar en nuestros corazones la ida de un final, del cese de algo; debe, más bien, evocar la idea de la continuidad, del proseguimiento de una tarea iniciada. El Año de la Fe debe representar un punto de partida, y su final el impulso de lo que se ha sembrado en estos meses y ha germinado en iniciativas por incipientes y débiles que sean.

La tarea de la Iglesia es la de continuar la misión de su Señor. La labor de evangelización no puede conocer descansos ni admitir interrupciones ni, mucho menos, cedimientos motivados por las dificultades o el cansancio. Es preciso que vayan tomando cuerpo y consolidándose líneas de trabajo pastoral iniciadas: con matrimonios, con jóvenes y adolescentes, con familias… Hemos experimentado que el Señor no se deja ganar en generosidad y que, si seguimos trabajando unidos, con ilusión y esperanza, los frutos se producen, quizás tímidos en un primer momento y necesitados de cultivo y continuidad. En ese momento nos encontramos: el de la consolidación de lo que se ha sembrado, el del comienzo de todo aquello que hemos visto realizar a otros y que significa un estímulo para nuestro celo.

Prosigamos pues, todos, bajo la guía de nuestro Patrono San Julián, cuyas reliquias han presidido numerosas celebraciones y actividades evangelizadoras en estos meses, seguros de que ciertamente la mies es mucha y el trabajo abundantes: espera los brazos de quienes, con la ayuda de Dios que no falta, quieran entrar en el campo y trabajarlo para Él.

+José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).