¡Señor, auméntanos la fe!

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas      Este domingo, fiesta de Cristo Rey, último del año litúrgico, celebramos la clausura del Año de la Fe, iniciado por el papa Benedicto y asumido por el papa Francisco. 

En un momento determinado, los apóstoles, al constatar las dificultades derivadas de su confianza en Jesús y de su seguimiento, le hicieron la siguiente petición o plegaria: “¡Señor, auméntanos la fe!”. Es comprensible, ya que Jesús les hablaba de las riquezas, del peligro del escándalo de dañar a los demás, de la actitud del perdón… A medida que los discípulos van conociendo a Jesús, descubren lo que les ofrece, pero al mismo tiempo lo que les exige. Es entonces cuando se dan cuenta de su propia fragilidad y de las dificultades que conlleva confiar en Él, y por ello le suplican que les aumente la fe. 

Esta es la plegaria que hago para mi mismo y para todos al finalizar el Año de la Fe, no la carrera de la fe: “Señor, auméntanos la fe!”. 

Estoy convencido que durante este año nos hemos esforzado en redescubrir la fe como un gran tesoro que nos ha sido regalado. Hemos profundizado en los contenidos de la fe –qué creemos-, por qué creemos –las razones- y en quién creemos –la Iglesia-; la hemos celebrado, nos hemos esforzado en proponerla, pese a les dificultades con que nos encontramos, y la hemos hecho vida, amando, sirviendo y testimoniándola. 

Valgan algunos ejemplos: 

        Unos jóvenes desde Taizé: “La experiencia ha sido un regalo maravilloso, porque es la primera vez. Me he reconciliado con mi tradición cristiana original, con el Espíritu de Jesús. He sentido el amor de Dios a través de las plegarias en comunidad y en los espacios de soledad y silencio”. 

        Una enferma de cáncer: “Me da miedo  todo el proceso. Pido ayuda al Señor y, sobretodo, que no pierda la fe y la esperanza”. 

        Un sacerdote: “Pese a mis imperfecciones, incoherencias y fracasos, pues tengo la sensación de no haber convertido a nadie, doy gracias por el gran don de la fe. Cadadía me doy cuenta de la suerte que he tenido en creer y gastar mi vida ofreciéndola y celebrándola”. 

        Una voluntaria de Caritas: “He vuelto a creer cuando verdaderamente he dedicado tiempo a servir a los más pobres. De nuevo he descubierto a Jesús”. 

        Un agricultor durante una visita pastoral: “Pienso como el reloj de sol de mi casa de campo, donde está escrito: “Yo sin sol y tu sin fe, nada somos”. 

El Año de la Fe nos ha hecho tomar conciencia de nuestras incoherencias, debilidades, rutinas, temores y dudas. También somos más conscientes de que la descristianización de colectivos de nuestra sociedad nos ha tocado, igualmente que la frialdad y la indiferencia de personas próximas a nosotros. Por todo ello, el compromiso de este año ha consistido en ayudarnos a creer, a vivir y a celebrar la fe cada día con mayor ardor, convencimiento y alegría. 

El papa Francisco, a partir del borrador del papa Benedicto, nos ha regalado la carta Lumen Fidei, en la que afirma: “Quien se ha abierto al amor de Dios, ha escuchado su voz y ha recibido su luz, no puede retener este don para si”. Por ello el Año de la fe también nos anima a convertirnos en testimonios valerosos y jubilosos. 

Este domingo a la 6 de la tarde, en la catedral, celebrando la Eucaristía, en acción de gracias por este año, rogaremos por todos los que formamos la Iglesia diocesana, diciendo: “¡Señor, auméntanos la fe!”. 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 459 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.