A las puertas de Adviento

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     El próximo domingo iniciaremos un nuevo año litúrgico y vuelve a cobrar actualidad aquel texto de la Novo Millennio Inneute (n.16): «los hombres de nuestro tiempo piden a los creyentes de hoy no sólo hablar de Cristo, sino en cierto modo hacérselo ver…». Hoy y siempre sigue resonando y esperando respuestas precisas aquella pregunta de Jesús: Unos dicen una cosa, otros dicen otra, pero «vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mt 16,13 ss).

Empezamos a mirar hacia la Navidad (comienzo del misterio de «Dios-con-nosotros»). Proclamaremos otra vez la Buena Nueva de la Encarnación: «El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria» (Jn 1,14). En el Credo decimos: «Por obra del Espíritu Santo, se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre». Decimos que Jesús es Dios viviendo nuestra vida humana, Dios compartiendo nuestra fragilidad. Este evento nos afecta plenamente, para nosotros es el más decisivo de la historia. Pero, ¿seremos cada día más conscientes de lo que decimos, de lo que implica y de la interpelación que supone?

Este tiempo litúrgico nos llama a situarnos una vez más entre la primera manifestación de Cristo (hace más de dos mil años) y la segunda y definitiva. No se trata tanto de tiempo o momentos, sino más bien de plantear nuestra vida teniendo presente esta «vuelta» del Señor que esperamos. Sin olvidar que la condición de los cristianos no está determinada sólo por la espera sino por la conciencia de vivir constantemente en la presencia del Señor. No se trata de mantener una conducta excepcional en vistas a un momento excepcional y único. A los cristianos se nos pide vivir siempre el presente como un permanente «Día del Señor».

A veces, una actitud orientada al futuro especulando sobre cómo podrá ser, ha llevado a desvalorizar el presente. Por eso necesitamos una reflexión constante sobre el compromiso del creyente en la historia y sobre la necesidad de vivir con conciencia de que el Día del Señor ya ha llegado. La vida cristiana no debe estar determinada por lo que puede suceder sino por lo que ya ha pasado (la humanidad ha sido ya redimida).

La vida que hemos recibido como un gran don no es pura casualidad. El sentido de nuestra vida es que venimos de Dios y tenemos que volver a Él y que hemos recibido dones y capacidades suficientes para la construcción del Reino… que ya empieza en la tierra, aunque encuentra su plena realización en la eternidad. Pero es en el tiempo donde hemos de preparar la eternidad.

Jesús nos enseña con su manera de vivir que es «Dios-con-nosotros» y nos llama a situarnos en la vida de manera similar, reproduciendo-actualizando esta comunión eficaz y transformadora que el Padre Dios ha establecido con nosotros en Él, o sea, construyendo la convivencia humana sobre el fundamento de aquel amor (misericordia) que reacciona ante la miseria de las personas y nos lleva a socorrer, a colaborar, a solucionar cosas.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.