Clausura del Año de la Fe

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol     El 14 de octubre del año pasado, con una misa solemne en nuestra Catedral, iniciamos el Año de la Fe, de acuerdo con lo que nos pedía el ahora papa emérito Benedicto XVI, y que había comenzado el día 11 de octubre, en el 50 aniversario del inicio del concilio Vaticano II y los 20 años de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica.

En su carta Porta fidei, Benedicto XVI decía que el objetivo principal de este Año era fortalecer nuestra fe, redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo, y ayudar a los que se han alejado a descubrir que ser y vivir como cristiano es maravilloso, que llena la vida de paz y de alegría y le da sentido de plenitud.

Al inicio de este año de la fe os envié una carta pastoral titulada Vivir la fe y transmitir la fe, donde os hablaba de la alegría de creer. Os decía que teníamos que contemplar la vida de fe de María, la de los Apóstoles y la de muchos hombres y mujeres de nuestra historia, y de una manera especial la fe por la que los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores.

El Año de la Fe nos ha servido también para intensificar el testimonio de la caridad. En este sentido el Papa Benedicto XVI nos recordaba las palabras claras y exigentes, fuertes, de la carta del apóstol Santiago: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? (…) La fe si no tiene obras, está muerta por dentro” (Sant 2-14-17). Pocos comentarios necesitan estas palabras, y menos que nunca en estos tiempos en que hay tantas personas necesitadas. Pienso que a lo largo de este año se ha intensificado el trabajo de Cáritas en todas las parroquias, y lo agradezco de corazón.

No podemos olvidar que los vínculos entre la fe y la caridad son claros: la fe sin amor no da fruto, y el amor sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda, escribía también Benedicto XVI en su carta.

Y en el último punto de mi Carta pastoral os recuerdo que el cristiano debe ser un signo vivo de la presencia de Cristo en el mundo. Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, aquella que no tiene fin.

Este Año de la Fe estoy seguro de que nos ha servido para fortalecer nuestra relación con el Señor, que a pesar de nuestras dificultades, dudas y debilidades «la palabra del Señor se difunda y sea glorificada» (2Ts 3,1).

Al concluir hoy este año, en vuestra parroquia haced una vez más la profesión de la fe, rezad el Credo, resumen de nuestra fe, con más convicción, meditando lo que decimos, que sea la nuestra una auténtica confesión de la fe cristiana que tenemos.

Rogamos a María que nos dé un gran amor a nuestra fe y que sepamos transmitirla con toda su fuerza.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

@PujolJaume

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.