Somos peregrinos de fe

Mons. VivesMons. Joan E. Vives    En este Año de la fe que estamos finalizando, nuestra Diócesis de Urgell ha vivido la referencia de sus beatos y santos, que nos empujan por el camino de la fe comprometida hasta la sangre por el testimonio de los mártires, y también hemos podido peregrinar al sepulcro de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Roma, y a los lugares santos de la tierra de Jesús, «la Tierra Santa», donde está el Santo Sepulcro del Señor, ¡pero vacío! Son hitos que enmarcan la realidad de la fe en su dimensión histórica.

El cristianismo es una religión histórica, ya que la Revelación divina se da con palabras y hechos (DV 2). La «Historia de la salvación» de Jesucristo muerto y resucitado es también una «geografía de la salvación» (Pablo VI). Los lugares y todos los condicionamientos de la persona humana los asumió el Verbo de Dios hecho hombre de María Virgen, por obra del Espíritu Santo. De ahí las afirmaciones del Credo cuando dice que Jesucristo «nació de María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos; resucitó…» Debemos amar los lugares concretos, piedras y circunstancias que hizo suyas el Hijo de Dios, «en todo realmente hecho hombre como nosotros, menos en el pecado». La fe no es una invención: se basa en personas, testimonios, lugares,… ¡donde todo sucedió!

Nuestra Diócesis de Urgell ha peregrinado en abril a Roma, y en octubre acaba de realizar dos peregrinaciones a Tierra Santa. Todos hemos podido estar gracias a los hermanos que han hecho su peregrinación. Todos hemos sido peregrinos. Nos exhortaban las reflexiones de Benedicto XVI en «Verbum Domini» (La Palabra del Señor, 2010) cuando afirmaba que la peregrinación a Tierra Santa es como un 5º Evangelio.

Sabemos de las situaciones difíciles, de ahogo, si no de abierta persecución, que muchas comunidades cristianas sufren, en medio de países fuertemente musulmanes: Siria, Irak, Líbano, Irán, Turquía, Egipto, Jordania, además de Israel –hebreo– y Palestina. Hay minorías cristianas valientes y confesantes que tienen la gran tentación de emigrar para encontrar mejores condiciones de vida y de futuro. Nosotros amamos los santuarios, los vestigios que permanecen del pueblo de Abraham y del tiempo de Jesús y de las primeras comunidades, pero amamos aún más, las «piedras vivas» que son los cristianos que hacen presente el Cuerpo de Cristo en los lugares donde vivió el mismo Señor Jesús, la Cabeza de toda la Iglesia y el Redentor de la humanidad entera. Será bueno que hagamos un esfuerzo por conocer mejor la vida cotidiana de nuestros hermanos cristianos, sus necesidades, la caridad hacia ellos… Las relaciones del cristianismo con el Judaísmo y con el Islam. Y los ritos y los patriarcados orientales católicos (Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Caldeos, Armenios, y las Indias) y los ortodoxos más relevantes (Constantinopla y Moscú…).

La Tierra Santa y el Oriente cristiano son el otro pulmón de la Iglesia, decía Juan Pablo II. De nuestras peregrinaciones nacen unas prioridades urgentes: Amar a Oriente, a los cristianos orientales, a su historia tan valiente…; orar por la mutua comunión, la relación ecuménica, y poder celebrar un día la Pascua juntos; suscitar más ayudas solidarias y un renovado interés por los Santuarios que nos pertenecen a todos; habría que favorecer los hermanamientos de diócesis, parroquias y escuelas nuestras con las de allí; mantener e incrementar las peregrinaciones; sobre todo favorecer el trabajo paciente por la paz y la reconciliación, y la defensa de las minorías frente a las grandes potencias mundiales que pueden ayudar para que la paz y la justicia se abran paso en Tierra Santa; sin dejar la colecta por los Santos Lugares en Viernes Santo, y sobre todo la generosidad durante todo el año hacia aquellos hermanos que mantienen los lugares santos para todos, que son la Iglesia Madre de Jerusalén. No lo olvidemos: ¡siempre somos peregrinos de fe!

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).