El creyente no es arrogante ni intolerante

Mons. Saiz MenesesMons.  Àngel Saiz Meneses      En mis comentarios a la encíclica del Papa sobre la fe he intentando destacar los aspectos prácticos en los que el Santo Padre nos invita a los creyentes a expresar y a dar testimonio de nuestra fe.

En tres ámbitos despliega la encíclica la fecundidad de la fe entendida como la acogida de la verdad de un amor, del amor de Dios Padre manifestado en la cruz y la resurrección de Jesús: en la visión del mundo físico, en el diálogo con las religiones y en la teología cristiana. (Los trata el Papa en los números 34, 35 y 36 del capítulo segundo de la carta encíclica).

Ante todo, frente a quienes ven la fe como una opción meramente subjetiva y temen que se imponga a todos como una forma de pensamiento hegemónico e impositivo, el Papa dice que “si la fe es la verdad del amor, si es la verdad que se desvela en el encuentro personal con el Otro y con los otros, entonces se libera de su clausura en el ámbito privado para formar parte del bien común”.

Aquí  el documento es muy práctico al afirmar que “la verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que más que poseerla él, es ella la que le abraza  y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y  hace posible el testimonio y el diálogo con todos”.

En cuanto al primer ámbito, el mundo material y de las ciencias, hace una afirmación que haría feliz a Teilhard de Chardin, si se hubiera hecho en sus años: “La fe ilumina incluso la materia, confía en su ordenamiento, sabe que en ella se abre un camino de armonía y de comprensión cada vez más amplio. La mirada de la ciencia se beneficia así de la fe: ésta invita al científico a estar abierto a la realidad, en toda su riqueza inagotable”.

El segundo ámbito es el del diálogo con quienes no son creyentes pero se preguntan por el sentido del misterio de la vida y buscan a Dios y también, por supuesto, con los seguidores de las diversas religiones. “Al configurarse como vía, la fe concierne también a la vida de los hombres que, aunque no crean, desean creer y no dejan de buscar. (…) Quien se pone en camino para practicar el bien se acerca a Dios y ya es sostenido por Él, porque es propio de la dinámica de la luz divina iluminar nuestros ojos cuando caminamos hacia la plenitud del amor”.

El tercer ámbito en que se ha de desplegar la fe entendida como la acogida de la verdad de un amor es el esfuerzo de la teología. No podía faltar este aspecto en un documento de quien, como Benedicto XVI, ha hecho del trabajo teológico la principal dedicación de su vida. Advierte a los teólogos que “Dios no se puede reducir a un objeto, Él es sujeto que se deja conocer”. Les recomienda humildad, porque “la humildad que se deja tocar por Dios forma parte de la teología y reconoce sus límites ante el Misterio”. Por otra parte, es necesario que la teología, “puesto que vive de la fe, esté al servicio de la fe de los cristianos y se ocupe humildemente de custodiar y profundizar la fe de todos, especialmente de los sencillos”.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.