Abiertos a la esperanza

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris   La celebración de Todos los Santos y la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, que acabamos de vivir, son anuncio gozoso de nuestra fe en Jesús resucitado. Este es un punto central de nuestra vida de cristianos y fuente de consuelo ante la experiencia común y dolorosa provocada por la muerte de una persona amada. Nuestra esperanza en la resurrección se convierte así en fuerza que dinamiza nuestra vida también en el dolor compartido.

Cada día hay más interés social ante situaciones de duelo y se multiplican las atenciones a quienes lo experimentan. Estas iniciativas deben ser reconocidas y sustentadas desde la comunidad cristiana que, sensible a los problemas que angustian a tantas personas, también quiere ofrecerles un buen acompañamiento humano y espiritual en esta etapa oscura de la vida, y ayudar a reconocer la presencia de Dios también en medio del sufrimiento.

Pero necesitamos una adecuada «formación del corazón» para actualizar la caridad con quienes sufren («Deus Caritas est», 31) con la correspondiente pastoral del acompañamiento porque, tarde o temprano, todos pasamos por experiencias duras con una serie de sentimientos que piden tiempo para ser superados. El duelo es parte de la vida y los cristianos tenemos que afrontarlo con una sensibilidad particular: «reconoced en vuestros corazones a Cristo como Señor; siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza» (1Pe 3,15).

La esperanza cristiana, la alegría de sentirse fundamentado en la fe en Jesús resucitado, da confianza en el poder liberador y transformador del Evangelio y capacita para vivir con un cierto nivel de valentía, confiando en la fuerza y sabiduría de Dios, y en su Espíritu que nos guía y nos empuja a comprometernos en favor del bien de los demás. Sólo una esperanza más viva puede hacer soportar con serenidad y fortaleza los sufrimientos y las adversidades de la vida, abandonándonos completamente al amor de Dios, «esperando contra toda esperanza». Pero una esperanza así hay que alimentarla con la oración y la Eucaristía, buscando a Jesucristo con los ojos de la fe y apoyándonos en las mediaciones necesarias por pequeñas que parezcan.

Animo a todos los miembros de nuestras comunidades cristianas a multiplicar los signos de presencia de la Iglesia en las situaciones de duelo demostrando que tenemos experiencias de resurrección cada vez que, en nuestros procesos vitales, el amor triunfa sobre toda forma de enfermedad, limitación y muerte.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.