Familia cristiana: Es levadura

Mons. Braulio Rodríguez PlazaMons. Braulio Rodríguez     En las celebraciones del Año de la Fe, los días 26 y 27 de octubre se centran en el encuentro de las familias con el Papa. Acontecimiento esperado y en el que habrá sin duda sorpresas que deparará el Papa Francisco, como ha ocurrido cuando se ha encontrado con seminaristas y miembros de la vida consagrada en formación, con catequistas, con cofradías y piedad popular, etc. Comienza, además, a haber expectación porque el Santo Padre ha anunciado un Sínodo extraordinario sobre la familia para octubre de 2014. Dejando para 2014 lo que acontezca en ese Sínodo sobre la familia, es bonito que toda la Iglesia vuelva a reflexionar en este Año de la Fe, poniendo de relieve el matrimonio y la familia, institución fundamental para la humanidad.

¡Cuánto hemos dicho y escuchado sobre la familia desde la Gaudium et Spes, y la Familiaris Consortio! Juan Pablo II y sus Catequesis, Benedicto XVI y sus Jornadas Mundiales en Valencia 2006 y Milán 2012, los documentos de la Conferencia Episcopal Española (¡magníficos!) han sido alternativas a un pensamiento débil sobre la familia en todos estos años, que es exponente de una cultura dominante que no define la familia, la manipula según un laicismo imperante cuyas consecuencias peores son el aborto, el divorcio exprés y la permisividad en la eutanasia, la manipulación de embriones y una estrategia de educación afectiva que para nada tiene en cuenta el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus criterios morales, no los del Estado o partido en el gobierno; pero que sí se atiene, y de qué manera, a los postulados nefastos de la ideología de género.

No hace muchos días que le referían al Papa Francisco, en una entrevista o intercambio con un famoso periodista no creyente, el dato de que los cristianos somos una minoría, puesto que en Italia, por ejemplo, los católicos practicantes apenas llegan a un 20%. Se puede aceptar que, aunque somos el grupo religiosos mayor del planeta, somos una minoría. Ahora bien, viene a decir el Papa, esa minoría francamente no deja de ser una fuerza. Pero, para ello, debemos ser una levadura de vida y de amor y la levadura es una cantidad infinitamente más pequeña de la masa de los frutos, de las flores y de los árboles que de esa levadura nace. Por ello, nuestro objetivo, como católicos, nunca es un proselitismo sino una escucha de las necesidades, de los deseos, de las desilusiones, de la desesperación de la esperanza de las familias del mundo.

El Papa repite que debemos dar esperanza a los jóvenes, ayudar a los mayores, abrirse al futuro, difundir el amor. Pobres entre los pobres, abiertos a curar las llagas de la humanidad. Tanto los que estén en Roma esos días 26-27 de octubre, como los que os sintáis en sintonía con el tipo de familia que surge del Evangelio y de amor a Jesucristo, esperamos con alegría cuando aquí suceda, porque nos ayudará a, sin ser ingenuos, vivir de modo gratuito, agradecidos lo que os ha tocado vivir: ser matrimonios y familias cristianas sin complejos, abiertos a la vida y a ayudar a otros matrimonios a ser esa comunidad de vida y amor que no tiene sucedáneos.

Os invito a que descubráis cuánto se está haciendo de bien en el ámbito de la pastoral de la familia y de la vida en nuestra Iglesia toledana, cuántas familias están implicadas no sólo en vivir bien su matrimonio y su función como padres, madres, hijos y otros miembros de la familia, sino cuánto se está programando y llevando a cabo en toda la Diócesis en favor de una familia cristiana: Escuelas de Familia, Centros de Orientación familiar, preparación al matrimonio para los novios, equipos de matrimonios en movimientos familiaristas o en grupos parroquiales, el empeño en prepararse bien para conseguir una buena educación afectivo-sexual desde niños, adolescentes y jóvenes, y aún padres ya con años de casados, afrontando el reto de la enseñanza de un tipo de sexualidad banal reductiva y centrada únicamente en fuente de lo placentero, sin tener en cuenta al otro. Son muchos y gente de gran valía y están en medio de esta sociedad toledana. Con otras muchas familias de la Iglesia universal ese fin de semana gozarán de un encuentro que sin duda llenará de ilusión su vida. Y no faltarán los hijos con sus padres.

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

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Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.