Edificar la comunidad cristiana hoy

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach     El papa Francisco, en la homilía de la misa celebrada con los cardenales electores el 14 de marzo pasado, al día siguiente de su elección, nos resumía en tres puntos -como tiene por costumbre hacer- las exigencias eclesiales de esta hora: caminar, edificar, confesar. Caminar porque nuestra vida es un camino y cuando nos detenemos la cosa no funciona. Edificar, concretamente edificar la Iglesia, comunidad sobre todo de piedras vivas, ungidas por el Espíritu Santo y fundamentadas sobre la » piedra angular » que es Jesucristo. Y confesar la única gloria verdadera: la de Jesucristo crucificado y resucitado.

Estas tres necesidades de esta hora -resumidas en los tres verbos citados – indican los objetivos y el marco de la carta pastoral que he dirigido a mis diocesanos para el curso actual. Se titula Vivir la fe y construir la comunidad cristiana. El curso pasado, con motivo de la celebración del Año de la Fe – que se cerrará el próximo 24 de noviembre-, propuse las diversas dimensiones de la fe cristiana en la carta pastoral titulada Hombres y mujeres de fe. En la carta pastoral de este año invito a reflexionar sobre el hecho de vivir la fe en comunidad, en Iglesia o sobre la dimensión eclesial de la fe.

La primera parte de la carta es más teológica. En la segunda y última parte, más práctica y de aplicación pastoral, he buscado proponer a toda la comunidad diocesana algunas actuaciones que me parecen especialmente necesarias ahora en la aplicación de los tres objetivos de nuestro Plan Pastoral diocesano para los años 2011-2015. Recuerdo que estos tres objetivos son: el anuncio de Jesucristo a quienes no lo conocen; la pastoral de la iniciación cristiana; y la solidaridad como expresión de la fe cristiana, solidaridad con las personas y familias que sufren más agudamente las consecuencias de la crisis económica.

La realización práctica de estos tres objetivos presupone un sujeto activo, la comunidad cristiana; es decir, aquel conjunto de personas que confiesan y dan testimonio de Cristo con obras y palabras y lo celebran y lo hacen presente en el mundo mediante la fe y los sacramentos de la fe, especialmente el bautismo y la eucaristía.

Así nació y se difundió la Iglesia en el mundo pagano: en pequeñas comunidades, establecidas desde primera hora precisamente en el mundo urbano; sólo más tarde llegó a los ambientes rurales. Hace tiempo que procuro reflexionar sobre cuáles deben ser los caminos para revitalizar las comunidades cristianas en el mundo de las grandes ciudades. Por eso, edificar comunidades cristianas abiertas y comprometidas debe ser nuestra máxima prioridad. Me gustaría que este escrito pueda contribuir a ello.

A menudo oímos decir a sacerdotes y laicos frases como estas: «No tenemos comunidad «; o bien: «Tengo creencias, pero sin Iglesia”. O también esta otra: » Es muy difícil encontrar una verdadera comunidad”. ¿Qué podemos hacer para dar alguna respuesta a estas afirmaciones, a menudo explícitas? Ante este reto, he buscado unas orientaciones en la primera encíclica del papa Francisco, titulada Lumen fidei, es decir, La luz de la fe. Nos dice en este documento -especialmente en el capítulo tercero- que la vida de fe se da en un ámbito comunitario y tiene un fundamento comunitario. Creemos -por la gracia de Dios – cada persona, pero la vida de fe se da en un ámbito comunitario y tiene un fundamento comunitario. Por eso, en tiempos de fuerte secularización y de no pocas pruebas para la fe, me parece muy necesario que -como los primeros cristianos- podamos contar con unas comunidades cristianas que lo sean verdaderamente. Estas apoyan nuestra fe personal, frágil y tan sometida a sombras diversas. Lo decimos en cada celebración de la eucaristía: «No mires, Señor, nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia”.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
Acerca de Mons. Lluís Martínez Sistach 187 Articles
El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.