Vivir la fe en la comunidad de la Iglesia

Mons. Saiz MenesesMons. Àngel Saiz Meneses      He dedicado varios comentarios dominicales a la encíclica del Papa Francisco, la primera en la historia que se ha escrito a “cuatro manos”, siendo la mayor parte de ella obra de su antecesor. Un gesto de sencillez y humildad de Francisco, que ha asumido el magisterio de Benedicto –eminente teólogo- en esta nueva encíclica.

Lumen fidei es un texto denso, de corte académico, en la misma línea de las anteriores sobre la caridad y la esperanza, un texto propio del profesor universitario de teología que fue y sigue siendo el Papa emérito. El documento lo ha hecho suyo el Santo Padre Francisco y es suyo. A la hora de redactar una encíclica, el Papa puede pedir asesores. En este caso, ha tenido un “experto” muy cualificado.

Entre los puntos generales del texto, deseo hoy subrayar lo que los teólogos llaman la “eclesialidad” de la fe. El arzobispo Gerhard L. Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y buen conocedor del trabajo teológico de Benedicto XVI –ha trabajado en la publicación de las obras completas del Papa alemán- dijo, en la presentación del documento, que la Iglesia es “el lugar genético” de la fe. ¿Qué quiere decir esto?

Aun siendo una opción que toca íntimamente a la persona, la fe no encierra el yo en un aislado y aislante tú a tú con Dios. La fe se transmite, por así decirlo, por contacto, de persona a persona, como una llama enciende otra llama.

La encíclica, un texto ciertamente denso, aporta sin embargo una bella imagen litúrgica que permite expresar de manera eficaz lo que significa la dimensión eclesial de la fe (n.37). El mismo título latino del documento –Lumen fidei (la luz de la fe)- evoca otra expresión próxima a ésta: Lumen Christi (la luz de Cristo). En la solemne vigilia de Pascua, después de encender el cirio pascual –símbolo del Cristo resucitado- con el “fuego nuevo”, el sacerdote entra en el templo en tinieblas diciendo por tres veces Lumen Christi, y todos los fieles, que entran procesionalmente en la iglesia, van enciendo sus candelas a la tenue luz del cirio pascual, hasta que el templo queda todo él iluminado.

La fe cristiana es un encuentro personal con Jesucristo, pero inseparable de otro encuentro: el vivido en el seno de la comunidad de los hombres y mujeres –hermanos en la fe- que también han encontrado al Señor. La fe establece una hermandad en Iglesia.

El teólogo Salvador Pié –que tanto ha estudiado y escrito sobre la Iglesia- se pregunta: ¿qué lugar tiene la Iglesia en la fe cristiana? Y responde que la Iglesia, para el más antiguo Credo de los siglos II y III no es el centro y el objeto primario de la fe, como lo son las tres personas divinas de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino que la Iglesia es “el lugar y el contexto en el que se cree. Por eso, en el interior del artículo dedicado al Espíritu Santo se incluye a la Iglesia al afirmar: ‘Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica”. Por tanto -añade nuestro teólogo-, “la fórmula ‘creer en la Iglesia’, para que sea comprendida correctamente, ha de interpretarse como creer eclesialmente”.

“La Iglesia es una madre que nos enseña a hablar el lenguaje de la fe”, dice la encíclica (n.38). Es parecido a los que nos sucede con el aprendizaje del lenguaje humano, que sería imposible aislados de la comunidad humana. Nos enseña a hablar la lengua de la fe y la alimenta y acompaña durante toda la vida con los sacramentos de la fe. La Iglesia es la madre de nuestra fe, porque la fe se vive centro de la comunidad eclesial, se inscribe en un nosotroscomunitario.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

 

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 396 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.