Poneos en camino

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      El envío que hemos vivido en la Iglesia de Lleida el pasado día 26 de septiembre, como cada año, nos ayuda a revivir la consigna expresa por Jesús que recuerda el capítulo 10 del evangelio de Lucas: «Id, yo os envío». Un envío que el Concilio Vaticano II ha enfatizado recordándonos que cada bautizado está llamado a cumplir una misión: «que respondan con gozo, con generosidad y corazón dispuesto a la voz de Cristo… sientan los más jóvenes que esta llamada se hace de una manera especial a ellos; recíbanla, pues, con entusiasmo y magnanimidad. Pues el mismo Señor invita de nuevo a todos los laicos, por medio de este Santo Concilio, a que se unan cada vez más estrechamente y, sintiendo sus cosas como propias (Fil 2,5), se asocien a su misión salvadora. De nuevo los envía.» (cfr. Decreto Apostolado de los Laicos, 33).

Sabemos que, además de los Doce, Jesús «designó a otros setenta y dos y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él tenía que ir» (Lc 10,1). «De dos en dos», formando un grupo o comunidad, Jesús los envía a anunciar a todos que Dios está cerca y nos quiere ver promoviendo una vida más humana.

Es cierto que Jesús añade que habrá oposición y la misión no será fácil (ni para ellos ni para los que vendrán después). Pero, como dice San Juan Crisóstomo, es el Señor quien envía y «eso basta para daros ánimo, esto es suficiente para que tengáis confianza y no temáis a los que os ataquen». Con confianza absoluta en el Padre Dios, Jesús pide que sus enviados se pongan en camino sin otras seguridades, sin confiar en bienes o medios humanos (ni bolsa, ni alforja, ni sandalias…). Eso sí, tanto si los acogen como si no, deben anunciar que ha comenzado un orden nuevo: «curad a los enfermos que haya y decidles que el Reino de Dios está cerca». Un proceso irreversible que avala el mismo Jesús cuando, lleno de la alegría del Espíritu Santo, alaba al Padre Dios que ha revelado a los sencillos el plan de salvación que quiere realizar en la humanidad y del que no pueden disfrutar los «sabios» y autosuficientes que están llenos de sí mismos y por nada del mundo están dispuestos a dejarse interpelar.

La Biblia, en cambio, dice que la sabiduría verdadera es la que conduce a vivir según el proyecto de Dios (St 3,13-18; Ga 5,22-23), y es concedida a los «pequeños», a los humildes, a los que se sienten frágiles, es decir a aquellos que, sintiéndose necesitados, están abiertos a la Verdad y al Bien, manifiestan deseos de conocerlos y utilizan su inteligencia para buscarlos sin presumir de sí mismos y pidiendo luz a aquél que es la Luz.

Atrevámonos a ponernos en esa fila de los pequeños, de los enamorados de Jesús. En la nueva cultura que nos rodea, los cristianos tenemos delante una tarea ineludible: anunciar la fe que profesamos y hacerlo de manera creíble para los demás.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.