Celebración de la Asamblea Diocesana Pastoral. Parroquia y Nueva Evangelización

Mons. Manuel UreñaMons. Manuel Ureña    El sábado, día 26 de octubre, celebramos en el colegio de Santo Domingo de Silos el Encuentro diocesano de pastoral. Comienza éste a las 10 horas de la mañana y termina a las 13:30 horas. La conferencia del Encuentro corre a cargo del Rvdo. Dr. Ernesto-Jesús Brotons Tena, catedrático de Teología en el CRETA, director de este Instituto superior de Teología y párroco de El Buen Pastor, de Zaragoza.

El primer objetivo del PDP 2012-2015 es, como se sabe, fortalecer la experiencia personal de Dios a través de la experiencia de la fe de la Iglesia.

Para servir a la causa de este objetivo procedimos el curso pasado a revisar los consejos parroquiales de pastoral, avanzamos en los catecumenados y dimos pasos importantes en el gesto diocesano. Así mismo, las diversas acciones pastorales llevadas a cabo con motivo del Año de la fe nos ayudaron a potenciar comunidades de fe vivas, ancladas en el misterio de Dios, unidas por la fe y por el amor y bien dispuestas para acometer la nueva evangelización.

Pues bien, siguiendo la dinámica interna del trabajo emprendido, nos proponemos este curso revisar el papel y la misión de la parroquia como instrumento para la nueva evangelización. Es éste un objetivo que nos pide examinar en profundidad el papel y la misión de la parroquia y, al mismo tiempo, hacer que la acción pastoral de ésta sirva a la causa de la nueva evangelización. Por consiguiente, hay que entrar en un proceso de revisión de la pastoral parroquial que ayude a la parroquia, cuya esencia es y seguirá siendo siempre la misma,  a programar en esta dirección los objetivos y las acciones de su plan de pastoral.

¿Qué es la parroquia? ¿Cuáles son sus elementos esenciales? ¿Cuál es su misión? ¿Qué rostro debe ofrecer la parroquia para que ésta pueda asumir el cometido de la nueva evangelización?

La parroquia es la expresión más visible e inmediata de la comunión eclesial, esto es, de la Iglesia. En expresión del beato papa Juan-Pablo II, “ella, [la parroquia], es, de algún modo, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas” (Ch L 26). En la parroquia obra y está presente, así, el misterio mismo de la Iglesia. Y justo por eso la parroquia es, como la Iglesia, misterio, comunión y misión.

Esto supuesto, la parroquia no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio. Ella es la familia de Dios, como una fraternidad animada por el Espíritu de unidad. Ella es una casa de familia, fraterna y acogedora, es la comunidad de los fieles. Y es todo esto porque primaria y fundamentalmente es una comunidad eucarística. Ahora bien, el ser la parroquia una comunidad eucarística exige que ésta sea una comunidad de fe y una comunidad orgánica, es decir, constituida por los ministros ordenados y por los demás cristianos, entre los cuales el párroco, que representa al obispo diocesano, es el vínculo jerárquico con toda la Iglesia particular.

En consecuencia, los elementos esenciales de la parroquia son el Espíritu del Señor y el Señor mismo, presente y operante en la Eucaristía y en todos los sacramentos, en los ministerios ordenados y no ordenados, en la Palabra de Dios y en la Oración litúrgica; el Obispo de la Iglesia particular a la que pertenece la parroquia, permanentemente representado por el párroco; y los fieles cristianos, laicos y consagrados.

Respecto de su misión, la parroquia participa de la misión de la Iglesia, la cual consiste en llevar a sus miembros y a todos los hombres el tesoro que ella guarda en vasos de barro y que es Cristo. Lo cual, referido a la parroquia, significa que ésta es en el mundo el lugar de la comunión de los creyentes y, a la vez, signo e instrumento de la común vocación a la comunión. Dicho lacónicamente, la parroquia quiere ser la casa abierta a todos y al servicio de todos. La parroquia es, en suma, como prefería decir el beato papa Juan XXIII, la fuente de la aldea, a la que todos acuden para calmar su sed.

Sin embargo, a nadie se le oculta que la tarea ante la que se ve emplazada hoy la Iglesia es tan vasta, tan inmensa, que, para llevarla a cabo, no basta la parroquia sola. Por eso, el Código prevé formas de colaboración entre parroquias y promueve el cuidado pastoral de todas las categorías de fieles, incluidas aquellas a las que no llega la cura pastoral de la parroquia. Más todavía: son necesarias acciones ordinarias de irradiación religiosa y de apostolado de ambiente en el campo cultural, social, educativo y profesional que no pueden tener como centro o punto de partida la parroquia. A esto se añade el hecho de que, tanto en regiones urbanas como en tierras de misión, muchas parroquias no pueden funcionar adecuadamente, bien por la falta de medios materiales o de ministros ordenados, bien a causa de su excesiva extensión geográfica o de la condición singular de algunos de sus miembros. Ello puede aconsejar a veces la adaptación de algunas estructuras parroquiales como, por ejemplo, la asunción por laicos y por consagrados no ordenados “in sacris” de responsabilidades pastorales e incluso la emergencia de pequeñas comunidades eclesiales de base, llamadas también, comunidades vivas, las cuales, cuando están en comunión con sus Pastores, son verdaderas expresiones de la comunión eclesial y centros de evangelización.

Así las cosas, en el contexto de la Nueva Evangelización en el que nos encontramos, ¿qué innovaciones deberán conocer nuestras parroquias para que sigan siendo y de modo creciente comunidades gozosas (cf 2 Cor 1,24), rebosantes de simpatía (cf Hch 4, 33) y verdaderamente kerigmáticas (Hch 2, 22-24), como ha señalado el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización?.

Tal es la cuestión principal que abordará la Asamblea diocesana de pastoral el próximo sábado. Te esperamos. Ven sin tardar. Allí nos veremos.

† Manuel Ureña,

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.