Nuevo impulso evangelizador

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella     Dentro de un mes, en concreto el día 24 de noviembre, el papa Francisco clausurará de forma solemne el Año de la Fe, inaugurado por su predecesor, Benedicto, el 11 de octubre de 2012.

En este contexto celebramos, un año más, la fiesta del DOMUND, el domingo mundial de la fe.
A lo largo de este curso pastoral, todos, el Obispo, los sacerdotes, toda la comunidad de vida consagrada, catequistas, padres y madres, parroquias, comunidades y demás instituciones eclesiales, hemos intentado vivir un año en el que la fe se haga más viva y más eficaz, con la ayuda del Señor.

Asimismo, hemos puesto todo el interés y la ilusión por hacer llegar a otros y compartir con todos la belleza, la luz y la alegría que la fe, recibida en el bautismo, ha sembrado en nuestras vidas. Hemos intentado, en suma, hacer vida de nuestras vidas el estimulante a la par que exigente mandato del Señor: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” .

El pasado día 15, y en el monasterio de Valvanera, hice –en nombre de toda la diócesis– la ofrenda a Santa María, virgen, madre y patrona nuestra, del Plan Diocesano de Pastoral que, como sabéis, tiene por lema la confesión más decidida de Pablo: “Creí, por eso hablé” .

Una vez convertido Pablo, dedica toda su vida a hablar de Jesucristo, y de Jesucristo crucificado. Él se siente obligado a evangelizar, no puede por menos de hacerlo, porque toda su vida está presidida por lo que él mismo llama espíritu de fe. Habla de Jesús a tiempo y a destiempo, con ocasión y sin ella, llevado por un dinamismo que siempre acaba en el anuncio de lo creído. Se creyó lo que le fue anunciado. Dicho de otro modo, fue tan intensa su fe que, a causa de ello, también habrían de ser muy intensos el valor y la fuerza de su predicación.
De tal manera fue así, que la fe de Pablo le llevó a anunciar una realidad que para muchos resultó, y sigue resultando, una locura y un escándalo. Y lo hizo con tesón, con alegría, con orgullo. “Nosotros predicamos a un Cristo crucificado”, dirá con plena satisfacción ya que Cristo es su vida misma, su amor, su todo. No hay otro sentido para su existir que conocer, amar, seguir y anunciar a Jesucristo… y este crucificado.

Esta nueva jornada del DOMUND nos impulsa a seguir siendo apóstoles, misioneros de la Buena Nueva, y a recordar a quienes dejando su tierra, su familia, su profesión, se han marchado a tierras lejanas para ayudar a los pobres a salir de su pobreza (¡encomiable labor!), pero sobre todo a anunciarles lo más grande y hermoso: que Dios les ama, que ha dado su vida por ellos en la Cruz y que, a través de su entrega y amor, pueden sentir el abrazo de Dios Padre.

El lema del Domund de este año 2013, evoca todo eso: Fe + caridad=misión”. Bellísimamente lo expresó el Papa emérito, Benedicto XVI al afirmar que “la existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios, para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios”.

Sigamos apoyando a los misioneros con nuestra oración por ellos y nuestra ayuda económica, oración y ayuda, ambas necesarias e inseparables, para que puedan realizar su misión con eficacia. Dios premiará ampliamente nuestra generosidad.

Con mi afecto y bendición,

+Juan José Omella Omella,
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
Acerca de Card. Juan Jose Omella 335 Articles
Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.