DOMUND 2013

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

La Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND) nos refresca cada año la conciencia de evangelizadores y misioneros que debemos tener todos los cristianos. La tarea evangelizadora es responsabilidad de todo bautizado pues, por el hecho de serlo, se nos ha confiado la misión de ser testigos de Jesús en medio del mundo.

Este año, la Jornada resume su contenido en el lema «Fe + caridad = misión». En efecto, la fe, la caridad y la misión son realidades interdependientes que se suponen, se complementan y se necesitan mutuamente. Existe una relación íntima entre evangelización y caridad, entre transmisión de la fe y vivencia de la caridad; es más, podemos afirmar sin temor que existe una interdependencia entre la fe, la caridad y su transmisión en la nueva evangelización.

Fe y caridad se suponen, se necesitan y se complementan. La fe sin caridad se convierte en una filosofía; la caridad sin fe en pura filantropía o en activismo social. Benedicto XVI, al proclamar el Año de la fe, lo hizo con la intención de que el mismo ayude a redescubrir y renovar la fe del creyente actual, a vivir la alegría de la vida en Cristo y a experimentar de manera clara la belleza del encuentro con Jesucristo (cfr. Porta fidei 2).

Suscitar, redescubrir y renovar la fe, así como experimentar la alegría de creer (objetivos del Año de la fe y trasfondo de toda nueva evangelización) piden, suponen y exigen una auténtica y renovada conversión al Señor, que no consiste en otra cosa que en la vivencia plena de la caridad porque la fe actúa por el amor (cfr. Gal 5, 6). De esta forma, la fe impregna totalmente nuestra existencia, convierte nuestro modo de pensamiento y de acción en un nuevo estilo de vida que cambia totalmente al creyente al asumir el amor como mandamiento principal que inunda toda la vida; de este modo cuando se vive uniendo fe y caridad nos convertimos en verdadero testimonio, en auténticos misioneros para los que nos contemplan.

Fe, caridad y transmisión de la fe en la nueva evangelización tienen su origen y sustento en el amor de Cristo que llena el corazón del hombre y le impulsa a evangelizar. Cuando Pablo es consciente del amor de Cristo (que le ha llevado a entregarse por él) surge el nuevo Pablo que sólo vive para Cristo y para darle a conocer. El amor de Cristo es el que llena el corazón del hombre y le impulsa a evangelizar, a comunicarlo a los demás. El compromiso misionero de los creyentes saca su fuerza y se alimenta en el amor que se recibe y entrega como experiencia de gracia y gozo. Por eso, cuando alguien experimenta el amor de Dios a través de la fe no puede sino comunicárselo a los demás, lo mismo que el enamorado habla espontáneamente de la persona de la que está enamorada.

«Fe + caridad = misión»: con esta fórmula casi matemática expresa el DOMUND el sentido de esta Jornada. Cuando desde la fe alguien se encuentra con Dios descubre que el encuentro con el Señor le exige la entrega total a Él y a los hermanos, constituyendo así un nuevo estilo de vida; al mismo tiempo, dicha experiencia no podemos guardárnosla para nosotros solos pues hemos de comunicarla a los demás para que lleguen a gustar y experimentar la alegría que da el Señor y la maravilla de vivir al estilo de Jesús.

Viviendo la fe en la caridad hacia Dios y hacia los hermanos estamos cumpliendo nuestro deber de evangelizar porque todos somos responsables del anuncio del Evangelio en el mundo; todos tenemos que sentirnos implicados en esta misión comunicando nuestra experiencia y la belleza del rostro de Dios.

En esta Jornada del DOMUND sintamos la responsabilidad que tenemos de evangelizar el mundo, primeramente nuestros círculos más cercanos, al igual que lo sintieron todo ese ejército de misioneros que dejándolo todo (familia, patria, raíces) se lanzaron por el mundo a cumplir el mandato de Cristo: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). Contemplemos ese ejercito generoso de misioneros que nos dan un ingente ejemplo de entrega y obediencia al mandato del Señor; comprometámonos con ellos ofreciendo nuestra oraciones y nuestras limosnas para ayudarles a que puedan realizar los proyectos que tienen entre manos; sintámonos interpelados por ellos para saber y querer responder a la responsabilidad que pesa sobre nosotros de ser testigos del Señor donde quiera que nos encontremos y con quien quiera que convivamos.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

 

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.