“Reaviva el don de Dios que hay en ti” (2 Tim 1, 6)

IcetaGavicagogeascoaMons. Mario Iceta        1. “Reaviva el don de Dios que hay en ti”(2 Tim 1, 6). Con estas palabras se dirigía San Pablo a Timoteo exhortándole a no desfallecer en la preciosa tarea de anunciar el Evangelio que se le había encomendado. Son palabras que quisiera dirigir a todos y cada uno de los que conformamos nuestra querida Iglesia diocesana: reaviva el don hermoso que Dios te comunicó el día de tu santo bautismo y que Él ha custodiado y lo ha hecho crecer. A pesar de las debilidades o cansancios, más allá de desengaños o desilusiones, haz memoria de ese don, el más precioso que conservas, el don que ha prendido en ti la fe, la caridad y el amor. Y fiado de ese don, vuelve a escuchar la voz de Jesús que te llama: “Rema mar adentro y echa las redes para pescar” (Lc 5, 4). No tengas miedo, ten confianza, yo estoy contigo.

2. El año de la fe que estamos celebrando va entrando en sus compases finales. La memoria del Concilio Vaticano II debe ser una referencia constante, más allá de los límites de un periodo anual. Así mismo, también la tarea evangelizadora es el compromiso perenne de la Iglesia y de todo cristiano. Este año nos ha servido para tomar conciencia del don de la fe y la necesidad de agradecerla, purificarla, reanimarla, comunicarla. Esta tarea conlleva siempre la necesidad de la conversión. Por eso, en este comienzo de año, antes que cualquier propuesta, debemos volver a descalzarnos y presentarnos ante Dios conscientes de nuestra pequeñez, pero también firmemente confiados en su amor y su misericordia.

3. No sólo nos acercamos a la clausura del año de la fe, sino también al término de nuestro IV plan de Evangelización que estrenábamos hace cinco años. Ha constituido una hoja de ruta que ha marcado la senda por la cual, siguiendo la inspiración del Espíritu, hemos querido caminar. Antes que nada, debemos dar gracias a Dios por todos los dones que a partir de este sencillo instrumento ha querido conceder a nuestra Iglesia.

4. Un elemento fundamental que ha constituido como una constante que ha engarzado este plan con los anteriores es la remodelación pastoral. Durante estos años se han dado, gracias a Dios, pasos muy importantes con la erección canónica de un buen número de unidades pastorales. En ellas puede escucharse el latido de la necesidad de vivir una espiritualidad de comunión, donde los diversos carismas y realidades pastorales en un territorio determinado ponen en común sus dones, con la certeza de que el resultado supera con creces la simple suma aritmética de fuerzas.

5. La multiplicidad de carismas que quieren vivir en comunión y abordar juntos la tarea apasionante de la evangelización nos suscita la cuestión acerca de las vocaciones. Vemos que nuestro clero ha disminuido enormemente en número y ha envejecido. Una realidad similar experimenta la vida consagrada de nuestra diócesis, que ha sido tan espléndida en diversidad de carismas y en número. A pesar de que muchos seglares se han comprometido de múltiples modos en las diversas tareas eclesiales a todos los niveles diocesanos, tampoco abundan quienes deciden dedicar todo o parte de su tiempo a la tarea evangelizadora.

6. A este respecto, el plan diocesano de evangelización pedía que se incidiera en los procesos de iniciación cristiana. En los próximos días podremos presentar a los diferentes consejos y a la diócesis el nuevo directorio como uno de los frutos de este plan. También se pedía la remodelación de la curia diocesana. Durante dos años y múltiples reuniones se ha trabajado para que esta remodelación pueda ser una realidad, de modo que podamos disponer de una curia ágil, eficaz y eficiente, adaptada a las exigencias actuales y a la realidad actual de nuestra Iglesia diocesana.

7. Durante este curso pastoral necesitamos seguir pidiendo el don del Espíritu Santo que nos ayude a discernir en la elaboración del nuevo plan de evangelización. En el camino que hoy retomamos tenemos muy presentes las necesidades de nuestros hermanos, el empeño de llevarles a Cristo, de mostrarles y hacer presente la Buena Nueva de la esperanza y la salvación; el servicio a los empobrecidos y necesitados, el arduo camino de la paz y la reconciliación. Queremos vivirlo en comunión, siendo conscientes de que las disputas nos debilitan y terminan por esterilizar el mensaje evangélico: “sabrán que sois mis discípulos si os amáis” (Jn 13, 35). Pidamos este don inmenso al Señor, que multiplicará nuestros esfuerzos evangelizadores. Nos acogemos a la intercesión poderosa de la Virgen María. Que nos enseñe a vivir en la fe, la esperanza y el amor. Que nuestra vida sea, como la de Ella, un magníficat, un cántico de alabanza en la sencillez y la humildad. Con afecto.

+ Mario Iceta Gabicagogeascoa

Obispo de Bilbao

Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa
Acerca de Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa 81 Articles
Es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Ética Médica. Es Doctor en Teología por el Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral fundamental. Es Master en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (2004) y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba en su sección de Ciencias morales, políticas y sociales desde 2004. Así mismo es miembro de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desde junio de 2008. Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética (Córdoba, 1993) y de la revista especializada Bioética y Ciencias de la Salud (1993). Ha participado como ponente en diferentes cursos y conferencias de Bioética tanto en España como en el extranjero y posee numerosos artículos en revistas especializadas en Bioética y Teología Moral, así como colaboraciones en diversas publicaciones y diccionarios. Entre sus publicaciones destacan: Futilidad y toma de decisiones en Medicina Paliativa (1997), La moral cristiana habita en la Iglesia (2004), Nos casamos, curso de preparación al Matrimonio (obra en colaboración, 2005). En el campo de la docencia ha ejercido como profesor de Religión en Educación Secundaria (1994-1997); Profesor de Teología de los Sacramentos, Liturgia y Canto Litúrgico en el Seminario Diocesano de Córdoba (1994-1997); Profesor de Moral fundamental y de Moral de la Persona y Bioética en el mismo Seminario, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Diócesis (2002-2008). Profesor asociado de Teología Moral fundamental y Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 2004 hasta la actualidad. Por último, también pertenece a la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.