El Año de la Fe: Un año de gracia y renovación

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano       El 11 de Octubre de 2012 se inauguró en la Iglesia Universal y también en nuestra diócesis el Año de la Fe. El objetivo del Papa Benedicto XVI al convocarlo era doble: renovar la alegría de creer y avivar la ilusión de trasmitir la fe a los demás. El Papa Francisco, en el inicio de su Pontificado, nos animaba a vivir este año de gracia: “Impulsados también por la celebración del Año de la Fe, todos juntos, pastores y fieles, nos esforzaremos por responder fielmente a la misión de siempre: llevar a Jesucristo al hombre, y conducir al hombre al encuentro con Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, realmente presente en la Iglesia y contemporáneo en cada hombre. Este encuentro lleva a convertirse en hombres nuevos en el misterio de la gracia, suscitando en el alma esa alegría cristiana que es aquel céntuplo que Cristo da a quienes le acogen en su vida”. (Francisco, discurso a los cardenales. 15-3-2013). Han transcurrido más de doce meses desde el  inicio del Año de la Fe y es un buen momento para hacer balance y constatar, a nivel personal y comunitario, si hemos dado pasos en el sentido en que se nos exhortaba.

En estos meses, el Papa Francisco nos regaló la primera encíclica de su pontificado, la “Lumen Fidei”, una preciosa reflexión sobre la importancia de la fe. A su vez, ha mantenido numerosos encuentros con jóvenes, familias, catequistas, cofradías… con motivo de la celebración del Año de la Fe, animándoles para que renueven el don de la fe recibida. Y muchos de nosotros hemos tenido el Credo este año como “oración cotidiana”, no solo para repetirla sin más, sino con la intención de hacer un acto explícito de fe a la hora de desgranar cada uno de los artículos de fe que en el credo se contienen. Actos de fe que han acompañado el Año litúrgico, que nos permite celebrar y actualizar las grandes verdades de nuestra fe y descubrir la incidencia practica que las mismas deben tener en nuestra vida.

La Congregación para la Doctrina de Fe propuso en su momento algunas iniciativas, que seguro que nos han ayudado a vivir el Año de la Fe a nivel personal y parroquial. También a nivel diocesano se realizaron algunas acciones propuestas por las Delegaciones o por los fieles: baste como recuerdo la celebración del Sacramento de la Confirmación que tuvo lugar en el Polideportivo de los Planos de Teruel el día de Pentecostés con motivo del Año de la Fe o la estación penitencial en la que se hizo profesión de fe, por parte de las Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Teruel, en la puerta de la Catedral el pasado Viernes Santo, o las celebraciones arciprestales en Ermitas o Santuarios que con este motivo acontecieron el curso pasado.

El 13 de Octubre, se celebrará en Tarragona la beatificación de los mártires de la persecución religiosa del Siglo XX en España, como el gran acontecimiento del Año de la Fe organizado por la Conferencia Episcopal Española. Y el 16 de Noviembre, tenderemos la oportunidad de participar en la peregrinación conjunta de todas las diócesis aragonesas a la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, con motivo del Año de la Fe.

Y a nivel  diocesano, comenzó este curso con la Peregrinación diocesana a Tierra Santa; peregrinación muy bien organizada por las parroquias de San León de Teruel y Cella en las que casi sesenta peregrinos turolenses pudimos renovar la alegría de creer en los Santos Lugares. También la Delegación de Familia ha organizado un encuentro de acción de gracias por el don de nuestras familias para el próximo 19 de Octubre en el Colegio de las Viñas y en la parroquia de San León, en el que todos los miembros de nuestras familias (padres, hijos y abuelos) están  invitados a participar.

El Año de la Fe se clausurará el próximo 24 de Noviembre, al finalizar el año litúrgico. Vivamos con intensidad y gratitud estas semanas que aún nos quedan, para que sean muchos los frutos que se deriven de este año de gracia.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 216 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.