Testimonios de la fe hasta la muerte

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris   Este domingo nos reunimos en Tarragona para celebrar con gozo la Beatificación de hermanos y hermanas nuestros que han dado la vida por Jesucristo, en varios lugares de España, durante la persecución religiosa de los años treinta del siglo veinte, y que la Iglesia reconoce solemnemente. El próximo domingo, en nuestra Catedral, daremos gracias al buen Dios pidiendo recibir, por su intercesión, la luz y la fortaleza necesarias para vivir y anunciar con valentía y humildad el Evangelio de salvación (Ef 6,19).

«La Iglesia siempre ha creído que los Apóstoles y los mártires, que han dado el supremo testimonio de fe y amor con su sangre, están vinculados más íntimamente a nosotros en Cristo (que otros hermanos que viven ya en la gloria). Por ello, los venera con especial afecto, junto con la bienaventurada Virgen María y los santos ángeles, e implora piadosamente la ayuda de su intercesión» (Lumen Gentium 50).

La vida y el martirio de estos hermanos y hermanas, por los que damos gracias, tienen en común algunos particulares: son verdaderos creyentes, personas de fe madura, sólida y firme, y personas de oración centrada sobre todo en la Eucaristía y en la devoción a la Virgen. Muchos de ellos no aceptaron ser infieles a su identidad cristiana cuando les ofrecían la posibilidad de librarse de la muerte. Ni se dejaron intimidar por las coacciones físicas o morales. Es más, han sido modelos de la fe hasta morir perdonando y reproducido el modelo de nuestro Maestro, Jesús, que es el mártir «tipo».

El martirio es una forma de identificación con Cristo, no la única pero sí la más eminente, dado que al mártir se le concede la gracia especial de parecerse a Jesús en su muerte en Cruz. Él, con su sacrificio voluntariamente aceptado, da el testimonio supremo de fidelidad a la misión que el Padre Dios le ha confiado: da la vida dando testimonio de la verdad (Jn 18,37) y perdonando a sus verdugos. Esta identificación, según el gran Orígenes, tiene como fundamento un gran amor a la persona de Jesús y un inmenso deseo de Dios. El mártir se pregunta con el salmista: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?».

Seguramente a nosotros no se nos pedirá el testimonio de la sangre, pero sí el de la fidelidad que todo bautizado debe dar cada día en su realidad ordinaria y que, tantas veces es como un nuevo martirio: el de aquel que es llamado a vivir contra corriente en muchos aspectos. Un testimonio que nunca es fácil.

En realidad Jesús sólo nos pide una cosa: que seamos agradecidos; que respondamos con amor al infinito amor recibido, y ésta ha sido la respuesta que han dado y siguen dando tantos hombres y mujeres que viven su fe cristiana con fidelidad.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.