También yo soy DOMUND

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo     Queridos fieles diocesanos:

1. El penúltimo domingo del presente mes de octubre, como en años anteriores, celebraremos la Jornada Mundial de las Misiones. Con esta ocasión quisiera invitaros a todos, de forma especial a los niños y niñas, a pensar en la importancia y urgencia que tiene nuestra acción misionera. Todos, en realidad, como bautizados somos DOMUND.
Las palabras de Jesús de Nazaret, antes de su Ascensión al cielo, continúan resonando entre nosotros cuando encomendó a los Apóstoles el mandato misionero: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20).
Después de veinte siglos queda aún mucho por hacer. El Señor continúa invitándonos hoy a sus discípulos a seguir su mandato misionero. Pensemos que la Iglesia es misionera por su propia naturaleza y este mandato de Cristo no es algo contingente o pasajero sino que alcanza al corazón mismo de la Iglesia para siempre .
2. El lema escogido para la Jornada de este año “Fe + Caridad = Misión”, nos invita a tomar conciencia, ante los múltiples y graves desafíos de nuestro tiempo, de que la evangelización es la suprema manifestación de la caridad.
A veces tendemos a reducir el término “caridad” a la solidaridad o a la simpe ayuda humanitaria, pero hemos de saber que el servicio a la Palabra de Dios, darla a conocer y hacer partícipes a otros de la Buena Nueva del Evangelio, es la promoción más importante a favor de la persona humana.
En este sentido el Papa Pablo VI, escribió que el anuncio de Cristo es el primer y principal factor de desarrollo  y, Benedicto XVI insiste asimismo, que la verdad originaria del amor de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de la humanidad y de cada hombre.
De hecho si preguntáramos a nuestros misioneros o misioneras extendidos por todo el mundo, más de 120 giennenses, sobre las razones de su vocación nos dirían: Quería comunicar mi experiencia cristiana y me hice uno de ellos. En definitiva, es su caridad la razón de su ser misionero, sin localismos, ni fronteras.
3. Sigamos pensando en este Año de la Fe que no hemos de reservarnos ese regalo de Dios sólo para nosotros. De hecho el día en que todas las comunidades cristianas y cada uno de los bautizados tomemos en serio comunicar nuestra fe entre los familiares, amigos, compañeros de profesión y ambientales en que nos movemos, ese día habremos comenzado la Nueva Evangelización. Cuando nos demos cuenta y tomemos en serio que “la fe es un don que se nos da para compartirla”, habrá despertado una nueva vocación misionera.
Recordemos y apoyemos a nuestros misioneros y misioneras en este día del DOMUND y durante los demás días del año. Agradecemos su generosa entrega y procuremos nuestra cercanía afectiva, a pesar de su distancia, desde la Delegación Episcopal de Misiones y Dirección diocesana de Obras Misionales Pontificias.
Recemos por todos ellos y seamos especialmente generosos en nuestras limosnas, al tiempo que pedimos al Señor de la mies que envíe abundantes obreros a su viña en todas sus latitudes.
Con mi saludo agradecido en el Señor.
+ Ramón del Hoyo López,
Obispo de Jaén
Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.