Los Mártires, memoria de reconciliación

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián    Hoy han sido beatificados, en Tarragona, quinientos veintidós mártires españoles, que dieron su vida por amor a Jesucristo durante la última persecución religiosa. Fueron «firmes y valientes testigos de la fe», que nos estimulan con su ejemplo y nos ayudan con su intercesión.

La beatificación se ha celebrado en Tarragona porque un gran número de ellos era de esa Diócesis, incluido su Obispo auxiliar, aunque otros son de diversos lugares de España. En este nutrido coro de mártires se encuentran los dieciocho benedictinos del Pueyo y los dos “curetas” de Monzón, mosén Jordán y mosén Nadal, por lo que se refiere a nuestra diócesis. Además, encontramos tres obispos, muchos sacerdotes y
religiosos, bastantes laicos y algunos seminaristas.

Esta beatificación tiene lugar dentro del Año de la fe, que venimos celebrando por iniciativa del papa Benedicto XVI para conmemorar el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. En la carta Porta fidei, con la que lo convocó, nos invitaba a recorrer la historia de nuestra fe, porque los mártires que en ella encontramos
son ejemplos señeros de santidad, por la unión con Cristo y el amor al que todos estamos llamados.

Los mártires son memoria viva y garantía de la honda y verdadera reconciliación que tanto necesitamos y que nos señala el futuro definitivo: un futuro de paz, de solidaridad de amor y de unidad inquebrantable entre todos los españoles, entre todos los hombres y pueblos. Ellos son lo mejor de nuestra Iglesia y de nuestro pueblo.

Trabajaron y murieron para unir y para crear bases de entendimiento entre unos y otros.

¡Qué páginas tan bellas de amor y de perdón dejaron escritas! Hay que recordar que el siglo XX ha sido llamado con razón “el siglo de los mártires”, porque en él ha habido más mártires que a lo largo de toda la historia de la Iglesia.

Los mártires son fieles seguidores de Jesucristo, que nos mostró su amor entregando su vida por nosotros: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». En el martirio, el discípulo se asemeja a su Maestro, que aceptó libremente la muerte para la salvación del mundo, y se configura con Él derramando
también su sangre.

Los mártires apuntan hacia la vida eterna. Así lo hizo nuestro obispo mártir, el beato Florentino, la noche en que lo llevaban al martirio: «¡Qué noche más hermosa para mí!». Y añadió, cuando un miliciano sorprendido exclamó que no sabía a donde le llevaban: «Sí, sé a donde me lleváis, me lleváis al cielo. Os perdono a todos».

Los mártires, además de insignes confesores de la fe, «son también intercesores principales en el Cuerpo místico de Cristo porque la Iglesia siempre ha creído que los apóstoles y los mártires, que han dado con su sangre el supremo testimonio de fe y de amor, están más íntimamente unidos a nosotros en Cristo que otros hermanos que viven en la gloria. Por eso los venera con especial afecto, junto con la bienaventurada Virgen
María y los santos ángeles, e implora piadosamente la ayuda de su intercesión».

Demos gracias a Dios por el testimonio de nuestros mártires y supliquemos su ayuda para que nos ayuden a profesar con integridad y valor la fe de Cristo.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.