Apertura de Curso del Seminario Diocesano

Mons. MurguiMons. Jesús Murgui    Jesús, en los días posteriores a la Resurrección, centra en su don del Espíritu Santo su más auténtica herencia, tal y como hemos escuchado en el Evangelio. El acontecimiento de Pentecostés, descrito por S. Lucas en la primera lectura, es el acontecimiento que hace patente y público el don del
Espíritu a su Iglesia.

Hoy nosotros, en esta Misa, hemos venido a suplicar al Señor que nos siga enviando el don del Espíritu Santo, especialmente a cuantos formáis la gran familia de nuestro Seminario, tanto en su sede de Orihuela como en el Teologado de Alicante, sobre todo a vosotros seminaristas, rectores y formadores, directores espirituales y profesores de ambas sedes.

También a quienes prestáis vuestra ayuda en tareas auxiliares, como es el caso de nuestras queridas religiosas oriolanas. Suba nuestra súplica por todos vosotros, así como por quienes apoyan y han ayudado a vuestras
vocaciones desde vuestras familias y parroquias, especialmente vuestros padres y sacerdotes.

Invoquemos con fervor al Espíritu Santo pues grande y decisiva es la identidad y finalidad del Seminario que conviene recordar en las palabras del siempre importante documento de referencia, Pastores Dabo Vobis: “La
identidad profunda del Seminario es ser, a su manera, continuación en la Iglesia de la íntima comunidad apostólica formada entorno a Jesús”, por ello nos decía: “El Seminario, antes que ser un lugar o un espacio material, debe ser un ambiente espiritual, un itinerario de vida, una atmósfera que favorezca y asegure el proceso formativo”, afirmando que consecuentemente, “es esencial que se viva en el Seminario no de un modo
extrínseco y superficial, como si fuera un simple lugar de habitación y estudio, sino de un modo intenso y profºundo: como una comunidad específicamente eclesial, una comunidad que revive la experiencia de los
Doce unidos a Jesús”.

La trascendencia del Seminario es tal en la vida de nuestra Iglesia diocesana que me atrevo a parafrasear unas palabras del Papa Francisco con motivo de la JMJ de Río, y decir que el Seminario siempre está llamado a ser ventana por la que entre el futuro en la diócesis, pues aquí se forjan quienes, llamados por Dios al sacerdocio, seréis por el sacramento del Orden imágenes vivas de “Jesucristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia”. De ahí la ilusión y el empeño de cada seminarista y la ilusión y el empeño, para cooperar con la gracia de Dios, de cada responsable del Seminario.

Podéis ver un reflejo de esa importancia y trascendencia de esta institución en que en pleno inicio del curso, con muchos actos de apertura en diversas realidades eclesiales, en ningún caso se ha dado la notable presencia episcopal que aquí hoy visibilizamos en esta celebración. Pues no sólo tenemos la entrañable presencia de D. Ciriaco, obispo de Albacete, que nos recuerda la hermandad de nuestras diócesis expresada en la
presencia de seminaristas suyos en nuestro Seminario, sino que tenemos la presencia de D. Victorio y D. Rafael, queridos obispos eméritos de Orihuela-Alicante; la presencia de nosotros tres no sólo es expresión
preciosa de la sucesión apostólica en esta sede, y de que uno tras otro servimos y hacemos presente al único Señor en nuestra Iglesia diocesana, sino que además quisiera, por mi parte, que la afortunada coincidencia de
obispos en esta celebración, en este querido y emblemático lugar, donde además tenemos los restos mortales de varios obispos, entre ellos los del obispo Gómez de Terán, quisiera que este acto sirviera de hermoso y
oportuno preludio a lo que serán las celebraciones de los 450 años de la diócesis de Orihuela dentro del curso que comienza, y en cuya historia el Seminario es luminosa y decisiva realidad.

Que la ayuda del Espíritu Santo nos dé un curso denso de fecundidad apostólica, que iniciamos con ilusión apoyados en la gracia, y en el que lanzamos las redes en su nombre.

Que la alegría de la fe –como fruto del Año de la Fe que estamos culminando-, llene la vida de nuestro Seminario y sea el mejor atractivo de la Pastoral Vocacional que estamos llamados a relanzar mirando a las
familias, colegios y parroquias.

S. Miguel nos conceda su protección; y que Santa María, nuestra Madre Purísima, que tiene los nombres de vosotros seminaristas tan cerca de su corazón, os despierte el deseo de vivir intensamente un curso que
puede ser singular en el camino de vuestra maduración personal y vocacional. Estudiad, aprended, convivid, pero sobre todo que progrese vuestra amistad con el Señor. Es lo decisivo. Y sed agradecidos; agradecidos a quienes iniciaban el curso pasado aquí con responsabilidades en el Seminario y que ahora sirven a la Iglesia del Señor en otros lugares de la diócesis; agradecidos a quienes se incorporan este curso al Seminario
para servir y cooperar a la gracia de la vocación de Dios en vosotros. A unos y a otros, en nombre de la diócesis, mi gratitud por su ejemplo de disponibilidad y su ejemplar trabajo y entrega.

Concluyo; recordemos que el Señor no deja, por su Espíritu, de iluminar y guiar a su Iglesia; no deja de hacer su obra, llamando, por la vocación a jóvenes para hacerlos sus sacerdotes; a vosotros. Él siga, a través de cuantos estamos aquí, sosteniendo nuestro Seminario. Así sea.

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
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Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.