Ante el nuevo curso

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián     Quiero manifestar, en primer lugar, mi satisfacción por el camino que se ha seguido en la Diócesis para elaborar la propuesta pastoral para este curso que comenzamos. Habéis participado muchos en este trabajo: el Consejo Diocesano de Pastoral, el Consejo Presbiteral, los Arciprestes y los Delegados diocesanos de los diversos sectores pastorales.

Con esta forma de trabajar hacemos efectiva la corresponsabilidad que debe haber en la Iglesia. Así la construimos como pueblo de Dios, según nos propuso el
Concilio Vaticano II y el Papa Francisco nos recuerda insistentemente.

Nuestra Propuesta Pastoral para el presente curso tiene tres objetivos y un mismo propósito: evangelizar. En continuidad con el objetivo central del curso anterior, en el
que buscábamos descubrir a Jesucristo como Señor, Salvador y hermano, este año damos un paso más para empaparnos del estilo de vida que él mismo cifró en estas
palabras: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve». Jesucristo hizo de su vida un gesto de amor y servicio a la voluntad de Padre y a todos nosotros. Lo manifestó con un símbolo atrevido: lavar los pies de sus discípulos. Y les dijo que quien quiera ser el primero, sea el servidor de todos.

Conviene, pues, que reflexionemos sobre los ministerios laicales o servicios que realizamos en nuestros grupos parroquiales, sobre qué otros ministerios necesitamos y cómo podemos suscitarlos y formarlos, teniendo en cuenta que todos los servicios son igualmente importantes y necesarios, desde el catequista al que visita a los enfermos o reparte la Hoja diocesana cada semana.

También hemos de preguntarnos si utilizamos los medios que ofrece la Diócesis para nuestra formación: los grupos de Lectura Orante de la Palabra de Dios, los folletos de Cuaresma, las propuestas de formación de los Movimientos Apostólicos, los encuentros de Animadores de la Comunidad, los Ejercicios y Retiros espirituales para laicos…

Hemos de seguir impulsando el encuentro de los jóvenes con Jesucristo. Todos hemos de sentirnos preocupados y ocupados en esta tarea, secundando las iniciativas de las Delegaciones de Pastoral Juvenil y Vocacional, y atrevernos a hacer propuestas vocacionales a los hijos, a los nietos y jóvenes en general, y acompañarles en su respuesta.

Ya os he dicho en diversas ocasiones que tengo mucha ilusión en lograr que nuestras parroquias acompañen a los niños que han hecho la Primera en Comunión mediante grupos que utilicen la metodología de la Acción Católica.

Y no olvidemos otra urgencia que se hace patente en nuestro tiempo: la de promover la demanda de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, pues las tendencias secularizadoras en las que vivimos llevan a algunos padres a posponer o devaluar la recepción del Bautismo y de los otros Sacramentos de la Iniciación de sus hijos, lo que es una verdadera pena.

Tenemos, pues, para este curso la hermosa tarea de colaborar en la evangelización de nuestros pueblos. ¡Ánimo!, que el Espíritu del Señor nos fortalece.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.