“Estas llagas son de todos”, dice en Asís el Vicario de Cristo

1_0_734347(Enviado especial a Asís, el jesuita Guillermo Ortiz – news.va)

De todas las imágenes que representan hoy a Francisco de Asís, me gusta aquella donde esta con el lobo y la paloma. Si la paloma simboliza la paz del hombre con el creador y lo creado, el lobo es imagen de la destrucción; de las fuerzas dañinas, depredadoras que devoran y aniquilan al hombre. Con su modo radical de imitar a Cristo pobre, Francisco vence al lobo del egoísmo que nos lleva a devorarnos unos a otros como lobos. Y su lucha espiritual le alcanza el gozo de la paz con el Creador y lo creado.

¿Cuál es la paz que Francisco recibió y vivió y que nos transmite?, se preguntó el Obispo de Roma en la homilía en Asís. Y respondió que “se trata de la paz de Cristo, que pasa a través del amor más grande, el amor de la cruz”, esa paz que Jesús resucitado dio a sus discípulos mostrándoles las llagas de la cruz.
Dijo Papa Francisco, que el santo de Asís “da testimonio de que quien sigue a Cristo, recibe la verdadera paz, aquella que solo él, y no el mundo, nos puede dar”, “La paz de san Francisco es la de Cristo y la encuentra el que ‘carga’ con su ‘yugo’, es decir su mandamiento: ‘Ámense los unos a los otros como yo los amé’, dijo el Vicario de Cristo y agregó: “Y este yugo no se puede llevar con arrogancia, con presunción, con soberbia, sino solo con mansedumbre y humildad de corazón”.

Una joven dijo aquí que el Papa venía a Asís a “recargarse”. Creo que sí, el obispo de Roma se cargo de Francisco pobre a partir de su nombre y programa de pontificado, que tanto tiene que ver con “el amor a los pobres y el amor a Cristo pobre unidos de modo inseparable” como también expresó en la homilía. Que San Francisco ayude al Papa a guiarnos hoy tras las huellas de Jesús en la lucha contra el lobo del egoísmo que masacra el mundo, para gozar la paz que ofrece Jesús resucitado mientras nos muestra sus propias llagas de la cruz.

(Desde Asís, Tierra Santa de Italia, jesuita Guillermo Ortiz – RV).

¡Gracias Francisco! ¡Coraje! ¡No aflojes!

Los carteles en la calles de Asís, que recibió a Papa Francisco, expresan algo así como una sintonía anticipada, están de acuerdo con los gestos, los actos, las palabras del Obispo de Roma, desde antes de su llegada a la Tierra Santa de Italia; se sienten identificados con el Sucesor de Pedro desde el espíritu de Asís, es decir desde el espíritu de San Francisco de Asís.

Tanto el santo como el Papa, que eligió el nombre del santo de Asís para su pontificado, son humildes, sencillos, pobres y trabajan por los pobres, repite una y otra vez lo mismo, la gente a la que pregunto por lo que ven de semejante tanto en uno como en otro.

“El Papa Francisco es como uno de nosotros, una persona normal, lo quiero mucho, espero verlo ahora”, me dijo Lemi, una mujer eritrea, por una parte angustiada por sus paisanos muertos y dispersos en la tragedia del naufragio del 3 de octubre en las costas de Lampedusa. Y por otra parte reconfortada porque el Papa dijo que es una vergüenza y se sintió tenida en cuenta, comprendida, defendida y querida por el Papa.

“Estas llagas son de todos” dijo el Vicario de Cristo entre sus primeras palabras en Asís, confirmando que él es un cristiano que quiere hacerse cargo de la carne herida de nuestros semejantes y ayudarnos a crecer en la conciencia de que en el centro de la sociedad tiene que estar la persona humana, el otro que es mi hermano, y no el dinero o las cosas materiales. Y que en el centro de cada corazón debe estar Jesús, para que podamos abrirnos a ese hermano que sufre.

¡Sí! Por eso la gente recibe así a Papa Francisco, con mucho cariño, con una mirada y una palabra que en realidad son una respuesta a lo que el Obispo de Roma está haciendo y quiere hacer en la Iglesia: ¡Gracias Francisco! ¡Coraje! ¡No aflojes!

(Desde Asís, Tierra Santa de Italia, jesuita Guillermo Ortiz – RV).

Una Iglesia pobre para los pobres, quiere Francisco

Estoy ahora en la Porciúncula, en Asís, la pequeña iglesita dentro de la gran basílica Santa María de los Ángeles. Es aquí donde dio inicio la obra maravillosa que Dios hizo con la vida de Francisco de Asís. Y él dejó que Dios actuara.

Un 24 de febrero de 1208, dentro de ese pequeño templo se escuchó: “¡Esto es lo que quiero! ¡Esto es lo que con todo el corazón deseo hacer!”. Era Francisco de Asís que sintió esto, después de escuchar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo: “Vayan y anuncien que el Reino de Dios está cerca, pero no lleven ni oro ni plata… Den gratis lo que recibieron gratis”.

La palabra de Jesús resonó suave pero clara y profunda en el corazón de Francisco de Asís, iluminándolo y fortaleciéndolo para esa decisión fundamental de rechazar y renunciar con firme decisión a una vida cómoda, con todas las seguridades y riquezas, y vivir la vida pobre del discípulo misionero de Jesús.
Dios llamó a Francisco de Asís, Francisco distinguió claramente la voz de Dios y respondió que sí en ese momento y siempre, hasta las últimas consecuencias, porque la vida de Francisco no fue fácil. Cargó una cruz pesada.

El 16 de marzo de 2013, el nuevo obispo de Roma reveló el porqué del nombre que eligió para su pontificado y que hoy resulta un verdadero “programa” de pontificado. Dijo que cuando ya los votos de los cardenales en cónclave subían de tal modo que no quedaba otra posibilidad, el cardenal Humes a su lado le susurró: “No te olvides de los pobres”. “Ahí pensé en los pobres y en tantas guerras que hay –reveló Bergoglio- y me vino a la mente el nombre de Francisco pobre y hombre de paz”. Para manifestar seguidamente: “cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres”.

Ayer actuó el Señor en el corazón de Francisco de Asís. El mismo Dios, que es fiel, vuelve a actuar hoy en el corazón de Bergoglio que eligió llamarse también “Francisco”, para seguir a Jesús por las huellas de la pobreza camino de la paz.

(Desde Asís, jesuita Guillermo Ortiz – RV).

Asís ante Francisco

Quedan pocas horas para la llegada del Santo Padre a la ciudad italiana de Asís, un esperado viaje con mucho significado, ya que el Papa visitará por primera vez, el lugar de donde tomó su nombre justamente el día en que toda la Iglesia celebra la festividad de San Francisco de Asís. Escuchemos a nuestro enviado especial, el Jesuita Guillermo Ortiz, quien ya se encuentra en la ciudad de la Paz, en medio de los peregrinos, esperando la llegada de Francisco.

Una ruptura para la paz, Asís ante el Papa

Francisco de Asís rompió en sí mismo con la idolaría del dinero, se liberó, lucho por la paz y la vida primero dentro de sí mismo.

Mientras que la mayoría de las rupturas destruyen la paz, porque generan desentendimiento, división, dado que las partes, cerradas a sus propios intereses resultan enfrentadas, como pasa hoy en diversos lugares del mundo con la guerra, en familias enteras divididas; en el mismo corazón del hombre tironeado por afectos desordenados, descuartizado por intereses contradictorios, hay una ruptura que genera libertad, paz, vida, bien.

Francisco de Asís era hijo de un hombre muy rico, que seducido por la extraordinaria belleza del amor de Dios en sus creaturas, decidió liberarse de la idolotría del dinero.

Esa ruptura con su padre sanguineo fue un escándalo, porque en una calle de Asís, Francisco reconoció sólo a Dios como su Padre y devolvió a su progenitor hasta la misma ropa que vestía y se quedó totalmente desnudo de todo, sin protección material alguna, pero también sin dependencia alguna, que no fuera la caricia del amor de Dios a sus creaturas.

Una ruptura terrible, tremenda, que sólo es posible con una decisión firme y determinada. Iluminada y fortalecida por la gracia de Dios.

Francisco de Asís no se quedó encerrado en los intereses del egoísmo mezquino y dañino. Cortó por lo sano con todo aquello donde en él pudiera arraigarse la idolatría del dinero, para abandonarse absolutamente y sin nada a la providencia, a la voluntad, al amor de Dios.

Con esta elección toda a favor de Cristo que se hizo pobre en el pesebre y fue despojado hasta de la misma vida en la cruz, Francisco de Asís, el gran santo de Italia y del mundo, iluminó con la bendición de Dios esta bellísima región y la convirtió en la Tierra Santa de Italia para el mundo.

El 13 de marzo de 2013 en el Vaticano, el cónclave de cardenales eligió a Jorge Mario Bergoglio como nuevo Obispo de Roma y el mismo día Bergoglio decidió llamarse “Francisco”, como el pobrecito de Asís que lo espera para arroparlo con su espíritu de pobreza que salva de la idolatría y nos abre el corazón al hermano; la única ruptura que genera paz en el corazón humano, en la familia, en el mundo.
Feliz encuentro Francisco Papa con Francisco de Asís.

(Desde la Tierra Santa de Italia, jesuita Guillermo Ortiz – RV).

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