DOMUND 2013

Mons. Juan José AsenjoMons. Juan José Asenjo    Queridos hermanos y hermanas: El domingo 20 de octubre celebraremos la Jornada Mundial de la Propagación de la Fe, el popular DOMUND, una fecha muy apta para fortalecer nuestro compromiso misionero, que dimana de nuestra condición de discípulos de  Cristo.

En este año, coincide con el final del Año de la fe. En el mensaje que el Papa Francisco nos ha dirigido para esta jornada nos dice que “la fe es un don precioso de Dios, que abre nuestra mente para que lo podamos conocer y amar. Él quiere relacionarse con nosotros para hacernos partícipes de su misma vida y hacer que la nuestra esté más llena de significado, que sea  más buena, más bella”. Afirma el Papa que la fe es un don que no está reservado sólo para unos pocos, sino que se ofrece a todos. No podemos guardarlo sólo para nosotros porque lo esterilizaríamos. Hemos de compartirlo para que todos puedan experimentar la alegría de ser amados por Dios y el gozo de la salvación.

El anuncio del Evangelio es un compromiso constante que anima toda la vida de la Iglesia y una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial, que no se queda en los caminos trillados, sino que sale también a los “suburbios”, para llegar a aquellos que aún no han conocido a Cristo. El Concilio Vaticano II subrayó de manera especial que la tarea misionera es un compromiso de todo bautizado y de todas las comunidades cristianas. No es un aspecto secundario de la vida cristiana, sino algo esencial. No significa violentar la libertad de los destinatarios de nuestro anuncio, si lo hacemos con respeto, sin obsesiones proselitistas, pero sí con entusiasmo y convicción. A veces vemos, nos dice el Papa, que son la violencia, la mentira, el error lo que se nos ofrece y propone. Nosotros, por el contrario, anunciamos al que es el Camino, la Verdad y la Vida del mundo, el manantial de esperanza que no defrauda. Y hemos de hacerlo siempre en comunión estrecha con la Iglesia que nos envía a evangelizarEsto da fuerza a la misión y hace sentir a cada misionero o evangelizador que nunca está solo, que forma parte de un solo Cuerpo animado por el Espíritu Santo.

Es un hecho que a una gran parte de la humanidad todavía no le ha llegado la buena noticia de Jesucristo. Por otra parte, vivimos en una época de crisis que afecta a muchas áreas de la vida, no sólo la economía, las finanzas, la seguridad alimentaria, el medio ambiente, sino también al sentido de la vida y los valores fundamentales que le dan consistencia. En esta situación, en la que el horizonte está cubierto por tantas incertidumbres, es más urgente que nunca el anuncio del Evangelio de Cristo, que es  promesa de esperanza, reconciliación, comunión, anuncio de la cercanía de Dios, de su misericordia y de su salvación. La Iglesia no es una organización asistencial como tantas otras, una empresa o una ONG. Es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con  Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría. El hombre de hoy necesita ser iluminado por la fe, que hermosea la vida, la llena de esperanza y plenitud.

Se dirige el Papa al final de su mensaje a todas las realidades y familias eclesiales pidiéndoles que dinamicen su compromiso misionero. Lo pide especialmente a los Obispos y a las Diócesis. A los Obispos, en virtud de la colegialidad episcopal, nos urge la solicitud por la Iglesia universal y la solicitud misionera. Por ello, consciente de que la fe se robustece dándola y alentado por el testimonio precioso de tantos sacerdotes sevillanos que han entregado y siguen entregando su vida al servicio de la Iglesia en Hispanoamérica, una vez más manifiesto mi disponibilidad a compartir nuestros dones, personas y recursos, con otras iglesias más necesitadas, especialmente de aquel Continente, asumiendo una zona de una diócesis, por ejemplo de Perú, por un grupo de sacerdotes y laicos sevillanos que, trabajando en equipo, desde la cercanía, la amistad y el apoyo mutuo, vivan la comunión entre ellos, con la Diócesis que les envía y con aquella a la que son destinados. Es algo que podemos ir perfilando en los Consejos Episcopal y del Presbiterio con la ayuda de la Delegación Diocesana de Misiones. Este proyecto, que bien podría denominarse DIÓCESIS MISIONERA, nunca será una pérdida, sino una ganancia, pues compartir misioneros será, sin duda, una riqueza grande que oxigenará y enriquecerá a nuestra Iglesia particular.

Termino rogando a los sacerdotes, catequistas y profesores de Religión que se impliquen a fondo en la campaña del DOMUND, programando también actos de oración por los misioneros, pues la oración de todos, y muy especialmente de los enfermos, los niños  y los contemplativos, es el alma de la misión. Les pido también que hagan con todo esmero la colecta. Agradezco a los miembros de la Delegación Diocesana su entusiasmo y generosidad en el servicio a la misión. Que el Señor premie sus esfuerzos.

Para todos, y muy especialmente para nuestros misioneros y misioneras diocesanos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".