Beatificaciones en Tarragona: Los Mártires de Teruel testigos en el Año de la Fe

Mons. Carlos EscribanoMons.  Carlos Escribano     El próximo día 13 de Octubre acaecerá en Tarragona la beatificación de 522 mártires de la persecución religiosa que hubo en España en el siglo XX. Es una manifestación de acción de gracias a Dios por el don de estos hijos, que con su fidelidad al Señor, hasta entregar la vida por Él, se convirtieron en testigos privilegiados de la fe. Ese testimonio es el que nos proponía como ejemplo Benedicto XVI en su carta de convocatoria para este Año de la Fe, que como una gracia inmensa, se está desarrollando en toda la Iglesia Universal. Decía el Papa: «Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor, con el perdón de sus perseguidores.» (Porta fidei nº 13)

La doctrina del Concilio Vaticano II, del que estamos celebrando su 50 aniversario en este Año de la Fe, nos recuerda la importancia de los mártires en la vida de la Iglesia: «Jesús, el Hijo de Dios, mostró su amor entregando su vida por nosotros. Por eso, nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus hermanos (cf. 1 Jn 3, 16 y Jn 15, 13). Pues bien: algunos cristianos, ya desde los primeros tiempos, fueron llamados y serán llamados siempre, a dar este supremo testimonio de amor delante de todos, especialmente, de los perseguidores. En el martirio el discípulo se asemeja al Maestro, que aceptó libremente la muerte para la salvación del mundo, y se configura con Él derramando también su sangre. Por eso, la Iglesia estima siempre el martirio como un don eximio y como la suprema prueba de amor.» (Lumen Gentium nº 42). A su vez, el Concilio los presenta  como poderosos intercesores a quienes el pueblo de Dios debe recurrir: «La Iglesia siempre ha creído que los Apóstoles y los mártires, que han dado con su sangre el supremo testimonio de fe y de amor, están más íntimamente unidos a nosotros en Cristo. Por eso, los venera con especial afecto, junto con la bienaventurada Virgen María y los santos ángeles, e implora piadosamente la ayuda de su intercesión.» (Lumen Gentium nº 50).

La beatificación de Tarragona en el Año de la Fe, como recordábamos los obispos  españoles en el mensaje preparado con tal motivo, “es una ocasión de gracia, de bendición y de paz para la Iglesia y para toda la sociedad. Vemos a los mártires como modelos de fe y, por tanto, de amor y de perdón. Son nuestros intercesores, para que pastores, consagrados y fieles laicos recibamos la luz y la fortaleza necesarias para vivir y anunciar con valentía y humildad el misterio del Evangelio (cf. Ef 6, 19), en el que se revela el designio divino de misericordia y de salvación, así como la verdad de la fraternidad entre los hombres. Ellos han de ayudarnos a profesar con integridad y valor la fe de Cristo”.

La diócesis de Teruel y Albarracín, se ve bendecida por el valiente testimonio de algunos hijos suyos que serán elevados a la gloria de los altares del próximo 13 de Octubre en Tarragona. Sus nombres son: Serapio Sanz ( Mercedario de Muniesa), Francisco Gargallo y Manuel Sancho (Mercedarios de Castellote), José Trallero (Mercedario de Oliete), Ricardo Gil  (Hermano de la Divina Providencia de Manzanera), Manuel Mateo ( Hermano de La Salle de Aliga), Pedro Cano ( Hermano de La Salle de Villalba de los Morales), Alejandro Gil y Francisco Vicente(Hermanos de la Salle de Mosqueruela), Mariano Navarro (Hermano de la Salle de Tortajada), Pascual Escuin y Andrés Pradas (Hermanos de la Salle de la Hoz de la Vieja), Julián Aguilar (laico de Berge), Daniel Altabella (Marista de Aguaviva),  José Mulet (Marista de Mazaleón), Amado García (Padre Paúl de Moscardón) y Tomás Pallares (Padre Paúl  de La Iglesuela del Cid).

A ellos queremos acudir para que intercedan por la diócesis de Teruel y Albarracín, por las congragaciones religiosas a las que pertenecían, por nuestras familias y nuestros jóvenes y, de un modo especial, por nuestros enfermos y pobres. ¡Bendito sea Dios en sus mártires!

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.