«Synesis», una nueva revista internacional de teología y pensamiento cristianos publicada por la Archidiócesis de Granada

seminario-san-cecilioLos Centros de estudios superiores de la Archidiócesis de Granada, básicamente el Instituto de Teología “Lumen Gentium” y el Instituto de Filosofía “Edith Stein”, constituido en campus en España de la International Academy of Philosophy, con sede en el Principado de Lichtenstein, van a publicar en la editorial “Nuevo Inicio”, y en los próximos meses, una revista cuatrimestral — ecuménica e internacional— de teología y de pensamiento cristianos, con el título de SynesisA manera de subtítulo, la revista va a llevar como lema Más allá de la fe secular, lo que expresa de forma sintética el objetivo que se propone y uno de los supuestos fundamentales de los que parte su trabajo.

Los promotores de Synesis piensan, en efecto, que la cultura dominante —la herencia de la modernidad ilustrada— constituye una fe, es decir, tiene multitud de presupuestos (la mayoría implícitos, y con frecuencia intencionadamente ocultos), que no se deducen de ninguna conclusión racional o científica, sino que vienen determinados por opciones que se explican más bien desde los intereses del poder al que sirven o desde la historia (la particular tradición cultural de la que provienen). Una historia que, por cierto, está vinculada para siempre a las circunstancias de un momento preciso de la vida de la Iglesia y de la teología cristiana en Europa, esto es, a las vicisitudes de la una y de la otra en los orígenes de la modernidad.

Otros dos supuestos de la revista son: el primero, que esa fe secular, por mucho poder que tenga, ya no tiene más que poder, esto es, está cultural e intelectualmente agotada, y ese agotamiento se pone de manifiesto, por ejemplo, en el fracaso clamoroso de los sistemas educativos modernos. También en la confusión y la agonía que están detrás de las crisis morales y culturales, políticas y económicas de nuestro mundo, en la destrucción masiva de sí misma y de lo humano a la que estamos asistiendo. El segundo es que, en la misma medida en que la Iglesia se ha dejado “colonizar” por esa fe y esa visión del mundo, está abocada a desaparecer junto con la cultura que la ha colonizado.

Para no llamarnos a engaño, esa colonización ha tenido formas y espesores diferentes en el mundo católico y en el mundo de la Reforma, pero hay que reconocer que se ha dado y se da en ambos. Y en ambos, la colonización —y la disolución de la Iglesia en el mundo— tiene una forma más agresiva y directa en círculos que recurren explícitamente a una ideología que se propugna como filtro y medida de la fe. Pero junto a esa hay otra, acaso más sutil y peligrosa, que se da allí donde la ideología que disuelve la vida de la Iglesia en la cultura dominante se enmascara dentro de una “separación” entre lo natural y lo sobrenatural, entre la fe y la razón, entre la gracia y la libertad, entre lo cristiano y lo humano. Esta forma parece tradicional y no lo es, se presenta como ortodoxa pero debe mucho más a la herencia de la modernidad que a la Tradición cristiana. Desde la perspectiva de la fe, la diferencia principal entre estas dos posiciones radica en que, en la segunda posición, la muerte de la comunidad cristiana es una muerte sedada.

Synesis no quiere hallar un cierto “medio” equidistante de estas dos posturas, cuyo enfrentamiento nos parece a los promotores deSynesis más bien superficial, y en gran medida ficticia y estéril. Pues ambas posiciones parten del supuesto tácito del dualismo “natural/sobrenatural”, con lo que en ambas Cristo termina siendo irrelevante para la vida humana real y para las cuestiones fundamentales de la vida, y en ambas hay que recurrir, al margen de Cristo, a una ideología—más o menos explícita, más o menos descarada—, que unifique y dé sentido a esas cuestiones fundamentales de la vida. Esa ideología puede ser el marxismo o el nacionalismo, el indigenismo o el feminismo o la ideología de género, pero también lo es el liberalismo, que paraliza todo discurso cristiano explícito sobre las realidades humanas, con lo que la vida cristiana y la fe resulta, cuando menos, irrelevante, y en el peor de los casos, un montaje hipócrita.  La parálisis del pensamiento cristiano en nuestro entorno se hace evidente en todos los ámbitos fundamentales de la vida humana, pero (por señalar sólo un punto, si bien decisivo), se pone muy claramente de manifiesto en esa ideología sentimental y light de una vocación humana al amor sin necesidad de la redención de Cristo que ahora tiende a dominar y por entero y a convertir en estéril el esfuerzo de la Iglesia en la pastoral del matrimonio y de la familia, o en los ámbitos de la bioética, de la educación afectiva y sexual, y de la medicina.

De lo que se trata, pues, con esta nueva revista, es de afrontar pacientemente dos tareas que se sitúan las dos en otro orden de cosas: la primera, y la más urgente e importante, es tratar de recuperar, como decía Henri de Lubac, algunos “grandes tópicos” olvidados de la Tradición cristiana (y olvidados, no sólo por quienes atacan esa Tradición, sino por muchos de quienes creen defenderla), para ponerla en el centro de nuestra construcción y de nuestra comprensión de lo humano. Esa Tradición, en efecto, tanto en los modos de vida que genera como en sus hábitos de pensamiento, nos es mucho más desconocida y extraña, mucho más novedosa y sorprendente —y mucho menos vinculada al “cristianismo bienpensante”—, de lo que estamos acostumbrados a imaginar. La segunda tarea es usar la libertad obtenida al devolver la Tradición cristiana al centro de la vida humana (el único lugar que le corresponde si quiere seguir siendo cristiana), para “deconstruir” sin  remilgos los mitos de esa fe secular cuyo poder de destrucción de lo humano se pone cada día más brutalmente de manifiesto. Y sin embargo, esa fe secular tiene todavía en el seno de la Iglesia un poder de seducción y de extravío enormes, de cuyas raíces e implicaciones apenas somos conscientes.

En los próximos días se hará público un texto más largo del Arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, que servirá de propuesta programática, a modo de manifiesto, para la revista Synesis.
(Archidiócesis de Granada)
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